Diario de un naufragio

Es muy raro que en Política ocurra algo por sorpresa. La Política tiende a lo prefabricado, a lo que se puede planificar y encuestar. Y sin embargo, algunas veces las cosas suceden inesperadamente.

Conduces tu coche y de pronto, a mitad de camino, te enteras de que puede que seas el próximo presidente del Congreso.

De repente el candidato designado por el rey para ser el presidente del Gobierno, declina el ofrecimiento.

Sin esperarlo, le toca al candidato que no pensó que fuera a tocarle.

En ocasiones es imposible saber lo que pasará, porque nada de lo que pasa, pasó antes y entonces la Política, predecible y estudiada, tan interesada, se pone a explorar caminos.

La Política se agita. Se hincha. Pero pronto se deshincha. De manera que, tras una sostenida puesta en escena, una legislatura tan esperada, llena de giros imposibles de pronosticar y sin precedentes, acaba siendo la más breve, la legislatura que naufraga.