Bajar al ‘Encuádrate’

En Encuádrate el 30 de Noviembre de 2016, por JIMENA MARCOS
A Woman's Place

Hay días en los que uno no tiene ganas de salir de casa o… por lo menos del barrio. Desde que el mundo es mundo, desde que hay misa al final de semana y resacas al final del sábado, estos días suelen ser… sí, los domingos por la tarde. Tardes tediosas en la que tu cuerpo es incapaz de moverse. Ya sea por cansancio, por falta de vitaminas o porque tienes el cerebro torturado e incapaz de emitir mandatos al aparato locomotriz. Tu cuerpo, tu cerebro, tu “yo” entero te pide litros de agua y relax.

Pero hay algo que es capaz de romper esta necesidad imperiosa de quedarse en casa. Un simple audio de whatsapp, lo que antaño fuera un pique al telefonillo, puede levantarte del sofá con la misma rapidez con la que se pronuncia: “venga, una y ya”.

“Los de siempre” acaban por arrastrarte al museo de abajo. Te pides un tercio de ‘El jardín de las delicias’ que sabes que en ‘el Encuádrate’ tienen El Bosco. Es posible que Alfonso te ponga algo de Goya para acompañar. Pero porque eres tú, con los foráneos no suele tan generoso.

Pronto empiezan las típicas “charlas de museo” con la polémica de turno: que si en ‘Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar’ Dalí no había estado muy fino con el título, que si en ‘Las Meninas’ Velázquez se había pasado de listo, que si resulta indignante que a Frida Kahlo y Remedios Varo no se les haya dado a conocer tanto como a sus compañeros masculinos… Vamos, las mismas batallitas de siempre. Las mismas que siempre acaban por envolverte y arrastrarte: aquel verano de Van Gogh en Arlés o las manías de Hopper de cotillear a través de las ventanas. “Este Edward siempre fue un voyeur” comenta alguno.

Si la cosa se alarga, Alfonso, que tiene mucho arte, siempre se anima y saca la especialidad del día, ya sea de Caravaggio, el Greco o  Rubens. De repente recuerdas eso de que iba a ser “una y ya”, así que anuncias a tus compañeros tu retirada. No sin antes pedir la última: ‘Guernica’. Uno debe acabar con algo fuerte y a lo grande.

Así que sales del museo tambaleándote y pensando que la gente debería tener bares de confianza, del mismo modo que existen los museos de confianza. Imagínate: El Joe, la Churre, el Zen.

 

Susan Schiff Faludi / Getty Images
Susan Schiff Faludi / Getty Images
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