No te olvides del corsé

En Encuádrate el 29 de Julio de 2016, por JIMENA MARCOS
Hulton Archive / Getty Images

Que no está bien aguantar. Lo sé. Que ya tengo bastante como para encima soportar sus amoríos. Que debo quererme a mí misma. Que no me merece. Que tengo que ser fuerte e independiente. Que hay veces que es mejor salir y escapar. “Y no te olvides del corsé”. Pero yo siempre le querré. Y seré más empática. Y más sensible y me dolerá todo el cuerpo. Y no me importará. Porque, al fin y al cabo, será una decisión mía. Y si algún día cambio de idea y se me seca el corazón, podré tener una piedra como la suya. Pero, que sepa, que una piedra no podrá palpitar si nunca ha brotado vida en su interior. Y grito. Grito de felicidad, de dolor, de amor, con algo de locura. Con toda la locura. Grito porque llevo el corsé. No te olvides del corsé. Y después de gritar, me coloco las flores en el pelo con la confianza de haber dejado salir a la chaparrita. Porque las entrañas me gritan. ¿Y las suyas? Las suyas, arcanas, lo llevan pidiendo desde hace tiempo. Igual es por el corsé. No te olvides del corsé. Contenerse suena a trajes de gala y bailes de salón. Al blanco y al negro. A pantalones bien planchados y sin estampados. A pasos de baile. Cuando el baile no debería tener pasos. La chaparrita entonces me grita desde dentro que quiere ir a bailar y me recuerda que, además del corazón chillón, tengo la columna rota. Y pinto. Porque esa soy yo. Una columna rota. Y tetas. Aunque las veas y te incomoden. Pero no es tu culpa, es que nadie habla de tetas, nadie habla de columnas rotas. Puede, además, parecer que las tetas y las columnas rotas no se entienden entre ellas. Porque la sensualidad y la feminidad no se comunican con el dolor. Porque una mujer dolida es una amargada y una con tetas es flores, es alegría. Pero esta chaparrita se va a gritar, llorar, reír y amar para luego volver a la tranquilidad del corsé. Y si no quieres verlo. Y si te doy miedo. Aléjate un poco. Y vuelve cuando tenga flores en el pelo porque estaré ya metida en el corsé. No te olvides del corsé.

Frida o Juno o Calpurnia o tú o yo.

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