Nostálgica Cuba

En Grandes entrevistas el 14 de Junio de 2016, por JIMENA MARCOS
Washington Post / Getty Images

Cuba es nostalgia. Uno piensa en la isla con el mismo cariño con el que se recuerda. Si consigues apartar de tu memoria, durante un ratito, a aquellos que han querido sujetarla y  retenerla, podrás verla bailar. Cuba ha estado castigada durante años, mirando con ojos llorosos a los que se veían obligados a dejarla atrás. El mar y el clima han ido desgastándola, las casas y los edificios ya no son lo que un día fueron, está cansada, quiere que le dejen en paz.

Pero hay algo diferente, especial y puro en ella. Si Cuba tuviera ojos, le brillarían con fuerza. Ese brillo no es otra cosa que la gente. Su gente, que baila y canta por las calles. Porque Cuba son personas y músicas. “Es cierto que la música cubana es primitiva, pero tiene un encanto alegre, siempre una violenta sorpresa en reserva, y algo indefinido, poético, que vuela arriba, alto, con las maracas y la guitarra, mientras los tambores la amarran a la tierra y las claves —dos palitos que hacen música— son como ese horizonte estable” decía Cabrera Infante en Tres Tristes Tigres.

Después de 50 años  de bloqueo económico, Cuba va abriéndose poco a poco al mundo. Aunque ya se pueden ver descomunales cruceros atracando en sus puertos, aún quedan muchas reformas y libertades por abrazar. Es probable, además, que se mantenga, durante años, el constante enfrentamiento entre el nacionalismo y el globalismo, el comunismo y el capitalismo del que hablaba Habana Blues. Pero no crean, Cuba “aguanta lo que le echen”:

Mis raíces son profundas
porque viví
en el desierto

La arena
y el sol. Sed.
Fuego.
Abajo,
desesperada,
mi raíz

mordía
la roca,
mordía,
mordía…
Llegó al agua.

Mi raíz es
mi
vida-madre.

Y
no

qué
es que
supo
horadar
la
roca.

Con este poema, Mi raíz, del cubano Samuel Feijoo, el colectivo Boa Mistura pintó las fachadas de Cuba. Palabras sueltas que pierden el sentido si no sigues el recorrido de las calles marcadas. De esta forma, paseando entre sus edificios de no más de tres pisos y con el ritmo que se crea al intercalar los versos largos y cortos, la percusión va marcando la musicalidad de Cuba: desde el Trío Matamoros, pasando por Buena Vista Social Club hasta llegar a los jóvenes Orishas

 

 

Guillermo Cabrera Infante decía: “Cuba es un paraíso del que huimos tratando de regresar”. Esta sensación, esta “nostálgica Cuba” de Chico y Rita, de Tres tristes tigres de Cabrera Infante, de Antes de que anochezca de Reinaldo Arenas o Alguien tiene que llorar Marylin Bobes.

 

Escucha la entrevista a Guillermo Cabrera Infante:

 

Escuchar episodioT01E02 - Esenciales - 24:36

 

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