Pablo Neruda, el poeta comprometido

En Poemarios el 12 de Julio de 2016, por PALOMA TORRECILLAS
NERUDA ALARGADA

Pablo Neruda en realidad se llamaba Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, y uno entiende entonces porqué decidió buscarse un seudónimo un poco más poético. Pero no, no le parecía demasiado rocambolesco, si lo cambió para firmar sus versos fue para no machacar demasiado a su padre, al que no le hacía mucha gracia tener un hijo poeta.

La vida de Neruda (Chile, 1904-1973) fue apasionante: fue cónsul en infinidad de países, un destacado activista político afín a la república española y que trabajó para ayudar a los exiliados de la Guerra Civil, fue muy crítico con el gobierno de su país. Se casó, tuvo una hija que murió a los ocho años, se separó, se volvió a casar, otra vez se separa y se vuelve a casar. Que por bodas no sea, que el amor siempre ha sido una fuente infinita de inspiración.

Luego está el tema de los premios, uno que viene, otro que va. Ya con quince años obtuvo el tercer lugar en los Juegos Florales del Maule con su poema Comunión ideal o Nocturno ideal. Ya más mayorcito, en 1971, ganó el Nobel de literatura. No es poca cosa.

Pero aquello de ser un hombre comprometido políticamente, era un miembro muy activo del Partido Comunista chileno, le jugó más de una mala pasada. Tuvo que huir de su país hacia Argentina por el paso de Lilpela. Lo hizo a lomos de un caballo y casi se ahoga en el camino.

Fue amigo de otros grandes de la literatura como Octavio Paz, Federico García Lorca o Rafael Alberti. Y mientras todas estas cosas sucedían, él seguía empuñando su pluma y escribiendo poemas. Su obra es muy extensa y, aunque es sobre todo conocido por sus poemas de amor, también tiene muchos versos dedicados a la denuncia social.

Ellos aquí trajeron los fusiles repletos
de pólvora, ellos mandaron el acerbo
exterminio,
ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba,
un pueblo por deber y por amor reunido,
y la delgada niña cayó con su bandera,
y el joven sonriente rodó a su lado herido,
y el estupor del pueblo vio caer a los muertos
con furia y con dolor.
Entonces, en el sitio
donde cayeron los asesinados,
bajaron las banderas a empaparse de sangre
para alzarse de nuevo frente a los asesinos.

(Parte del poema Los enemigos)

El 11 de septiembre de 1973 se produce el golpe de estado que derroca el gobierno de Salvador Allende, un gobierno de izquierdas elegido democráticamente. Los militares toman el poder dirigidos por Pinochet y Neruda, enfermo, no teme denunciar lo que está ocurriendo. Días más tarde el poeta es llevado de urgencias hasta un hospital, donde en teoría muere de cáncer. En 2013, a petición del Partido Comunista, se exhumó su cadáver porque se creía que la muerte de Neruda fue en realidad un asesinato. El Servicio Médico Legal de Chile, tras realizar varios análisis, descartó que Neruda hubiera sido envenenado. Pero un sobrino del poeta pidió un nuevo informe en 2015, concluyó que es muy posible que Neruda muriera, no por culpa del cáncer que padecía, sino por culpa de una inyección de origen desconocido.

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