Nómadas

Todavía quedan nómadas. Hubo tiempos en que todos los hombres lo fuimos;
esos tiempos pasaron hace mucho. Pero hay todavía, en el corazón de África,
miles y miles que se pasan la vida recorriendo con sus animales esas tierras
parcas en pastos y agua.

En el sudoeste de Malí, cerca de la frontera con Mauritania, en pleno Sahel,
vivimos días y días en campamentos de pastores nómadas. El viaje nos
permitió asomarnos a un mundo que ya parece de otro mundo, tratar de
entender cómo viven personas tan distantes.

Son distintos: no mandan a sus niños a la escuela porque, de todos modos,
van a ser pastores; islámicos, pueden casarse con dos o más mujeres –que
sufren, cuando niñas, la ablación del clítoris–; viven con lo justo, privados de
tantas cosas que nos parecen indispensables: sin electricidad, sin internet, sin
medios de prensa, sin casas, sin ciudades, al margen del Estado, en libertad.

Son personas que podrían parecernos de otros tiempos pero son de éstos:
sobre su derecho y su voluntad –o la falta de ella– de seguir siendo como son,
charlamos muchas tardes al rayo del sol en una esterilla sobre el polvo.

También sobre sus días, sus esperanzas, su futuro. Tratábamos de conocerlos,
de entenderlos. Y lo hicimos, por supuesto, para contarlo: un relato sonoro
de imágenes y voces que dará testimonio de la vida de los penúltimos
nómadas, los pastores de Mali.