La Modelo, la cárcel maldita

En El gran apagón el 15 de Julio de 2016, por PALOMA TORRECILLAS
CáRCEL MODELO DE BOGOTá, BOGOTá, COLOMBIA - 2013/08/10: Exterior Windows of the prison La Modelo Prison of Bogotá, Colombia. Colombian General Attorney's Office is investigating more than 100 cases of alleged disappearances in La Modelo between 1999 and 2001. (Photo by César Mariño García/Pacific Press/LightRocket via Getty Images)

El capítulo “La modelo” de El gran apagón tiene como escenario la cárcel nacional Modelo, en Bogotá. Este penal colombiano, no solo es conocido por albergar a los más peligrosos delincuentes del país, sino que también es famosa por sus numerosos enfrentamientos armados, motines y desapariciones.

La cárcel abandonada 

La Modelo se terminó de construir en 1959 y pretendía ser un centro penitenciario ejemplar dentro de América Latina. Tenía previsto albergar 1800 reclusos, pero unas décadas más tarde lo ocupaban 5000. Las condiciones de hacinamiento e insalubridad han sido una constante a lo largo de su historia. En 2015 el penal estaba preparado para alojar 3000 presos, pero entre sus muros había más 5500. Muchas de las zonas no tienen baños donde poder realizar sus necesidades, por lo que los reclusos tienen que hacerlas en botellas vacías y bolsas. Las celdas, pensadas para cuatro personas, suelen acoger a nueve, y los que tienen menos suerte, deben dormir casi a la intemperie, en los largos pasillos que dan a los distintos patios del penal. La comida se sirve tres veces al día, pero no cumple con los requerimientos nutricionales básicos para un adulto. Las personas que sufren trastornos mentales graves, conviven con los presos comunes. Los reclusos con enfermedades, muchas veces son desatendidos y olvidados. El insomnio es la queja general, es imposible dormir debido al hacinamiento.

La Modelo tiene las paredes descascarilladas por el paso del tiempo, los patios donde los reclusos salen a pasar el día están llenos de socavones, las tuberías están rotas o se fabrican enchufes improvisados empalmando unos cables con otros. Sus instalaciones están totalmente abandonadas y, cada día, entran nuevos presos a cumplir sus condenas, haciendo así que el ambiente sea más asfixiante, más difícil, más violento.

La ciudad del silencio

La cárcel funciona regida por leyes internas que los propios presos imponen, en este mundo lo mejor es estar callado, pasar desapercibido. Hay importantes jefes de cárteles de la droga, miembros de la guerrilla, asesinos, traficantes de droga, violadores o ladrones condenados por pequeños hurtos. El penal se divide en dos zonas: la norte y la sur. La primera está habitada por narcos, paramilitares e internos de cuidados especiales. La segunda por delincuentes comunes y violadores. Muchos de los presos son sindicados, personas detenidas que no han sido juzgadas aún. A veces estos juicios se alargan meses y estos hombres siguen presos a pesar de no haber cometido ningún delito.

En 2016 las autoridades colombianas descubrieron los restos de más de 100 personas que habían desaparecido en la cárcel durante el periodo más siniestro del penal, de 1999 a 2001. No solo había reclusos entre los muertos, también había familiares y otros visitantes. Esta situación ya era denunciada en 1999 por la periodista Jineth Bedoya, que hizo pública la violación de derechos humanos dentro de La Modelo. Un año más tarde, en la puerta de la cárcel donde iba a entrevistar a la fuente de una investigación, la periodista fue secuestrada y violada por tres hombres. Las cifras de desaparecidos crecen cada día.

CáRCEL MODELO DE BOGOTá, BOGOTá, COLOMBIA - 2013/08/09: Guardian of the prison La Modelo of Bogota, Colombia. Colombian General Attorney's Office is investigating more than 100 cases of alleged disappearances in La Modelo between 1999 and 2001. (Photo by César Mariño García/Pacific Press/LightRocket via Getty Images)
Foto de César Mariño García/ Getty Images

 

Las extorsiones son normales dentro de La Modelo. Por una parte están los caciques de los patios, que cobran a otros presos por ocupar un determinado espacios en la cárcel o usar alguno de los servicios de la misma, por otra parte, en el año 2004, se descubrió una trama en la que los guardias de la cárcel extorsionaban a los detenidos y a sus familias, les pedían dinero a cambio de no llevarles a otro patio donde podrían ser violados y golpeados o para evitar que los funcionarios hicieran anotaciones falsas en contra del reo. En 2016 se han vuelto a realizar detenciones a guardias del Inpec por este mismo motivo.

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