Gabo: “Lo que me interesa es contar cosas que le suceden a la gente”

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PODIUM PODCAST

25 agosto, 2016

Esta conversación se grabó en 1996. Iñaki Gabilondo había intentado conseguir, en varias ocasiones, una entrevista en directo con Gabriel García Márquez pero el gran escritor se resistía. Un hombre tan extremadamente meticuloso como él, tenía miedo a cometer algún pequeño error durante la conversación y que ese error (lo sabía muy bien por experiencia) se convirtiera en un acontecimiento que se propagara por todo el mundo. Tras varias intentonas fallidas, el equipo de Hoy por Hoy de Cadena SER, consiguió que pudieran encontrarse, pero sería una conversación grabada en la casa de Barcelona de Carmen Balcells, editora y amiga de Márquez. Esta grabación es una pequeña joya.

Durante este podcast se escucha la conversación sin retoques, en la que Iñaki Gabilondo se corrige o replantea ante el entrevistado algunas de sus preguntas “Tal vez sea algo tonta”, le dice. Durante la charla, se van estrechando lazos y Gabo pide al periodista, “¡No me metas en la política de España en estos momentos!”, cuando le pide su opinión. Una conversación desnuda que recuperamos del archivo sonoro de Prisa Radio.

Desde que Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura en 1982, pocos le llamaban Gabo en su querida Colombia, habían pasado a llamarle Don Nobel o Don premio. Durante la entrevista, Iñaki le pregunta sobre la situación de su país  y como algunos sectores tratan de darle una responsabilidad que “ni quiero, ni merezco”. “Yo creo que en Colombia tenemos una oportunidad de hacer una depuración a fondo de la clase política” , apunta. No es que quiera acabar con la clase política, sino exigir la renuncia de aquellos implicados en tramas de corrupción.

Ese mismo año, se ha publicado el libro Noticia de un secuestro un reportaje sobre el secuestro de numerosas personalidades en Colombia a manos del narcotráfico.“Yo no oculto que una de las muchas razones por las cuales yo quería escribir ese libro es poder explicar mejor qué es lo que yo entiendo por reportaje”. Ya le han preguntado por qué se escribe un libro como ese y Gabo contesta que “si no lo escribe, se muere”. Es su vida la que está de por medio. “Ese libro no habla de los acontecimientos, si no del sufrimiento de las personas”.

Recuerdas los días en los que escribió Cien años de soledad. Su mujer, Mercedes, le liberó de todas las cargas para que se pudiera dedicar exclusivamente a escribir. Hubo un momento en que no les quedaba ni un céntimo y Gabo tuvo que empeñar el primer coche que había tenido en su vida.  Siguió escribiendo, pero con los meses el dinero volvió a terminarse. El casero pidió a Mercedes los cuatro meses que debían de alquiler pero no los tenía, “dentro de siete meses Gabo acabará la novela y te los pagaremos”, le dijo. El dueño de la casa contestó “con su palabra me basta, señora”. Y así fue. Mercedes le pagó puntualmente en cuanto la novela se publicó y Gabriel pudo sacar un poco de dinero escribiendo textos publicitarios.

Cuando por fin terminó la novela, Gabriel y Mercedes fueron hasta una oficina de correos a enviar el manuscrito. Al llegar, pesaron los papeles, pero el precio del envío era demasiado elevado. Así que Gabo dividió en dos el taco de hojas y mandó una primera tanda, sin darse cuenta de que era la segunda parte de la novela. Volvieron a casa y empeñó las últimas cosas de valor que les quedaban: un calentador, un secador de pelo y una batidora. Con ese dinero mandaron la otra mitad del texto. “Yo creía que era lo mejor que había escrito, pero me asusté cuando el editor me dijo que iban a lanzar 8000 ejemplares”, era una cantidad altísima y le pareció un disparate. De sus anteriores novelas sólo se habrían vendido setenta ejemplares, ¿cómo iban a lanzar miles?

La entrevista continúa en torno a la vida del escritor, sus deseos, miedos y opiniones. Hablan de la profesión de periodista o cuando Gabriel quiso ser director de cine y se fue a Roma en 1955 a probar suerte. Al final, recuerda, todo le llevó al mismo lugar: “contar cosas que le suceden a la gente”.

 

© De las ilustraciones: La bohemia, 2016

© De las ilustraciones: La bohemia, 2016

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