El no de Rajoy

Podium

“A la gente que cubrimos habitualmente Casa Real, nos lanzan primer un SMS en el que nos dicen: ‘en unos minutos, información importante en tu correo’. Y cuando te llega ese mensaje, es que no mueves la cabeza del ordenador”. María Manjavacas cubre la información de la Casa Real en la Cadena SER desde hace años. La tarde del 22 de enero estaba, como todo los periodistas del país, atenta al comunicado de Zarzuela, de la Casa Real. Era, en realidad, un formalismo porque se daba por hecho el trámite que iba a venir: el rey ya había designado al candidato, se suponía, con más apoyos, que sería Mariano Rajoy. Y el tendría que someterse a la investidura.

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Fin de función

Es verdad que no hubo escenario ni telón. Que no hubo actores profesionales. Pero no podría decirse que la legislatura más corta, la imprevisible, no tuviera teatro.Hubo función para acabar la legislatura. La tribuna del Congreso, donde se inviste a los presidentes  y se corona a los reyes, se volvió un escenario. Los escaños, un graderío. En lugar de las taquígrafas, una orquesta. El Congreso, a punto ya de su disolución, celebró los 400 años de la muerte de Cervantes. Que los 350 escaños se convirtieran en un escenario fue la metáfora final de una legislatura televisada con mucho de representación. 

La investidura fallida

Pedro Sánchez cumple los años el 29 de febrero. Nació en bisiesto. Hizo 44 la víspera de su primer discurso de investidura y lo celebró en Ferraz, en la sede de su partido, mientras ultimaba el texto con el que subiría a la tribuna del Congreso. Por primera vez, un candidato a la investidura designado por el rey iba a fracasar. "Como se dice en términos taurinos estoy como en capilla. Ahora mismo me pillas escribiendo algún dardo a Rajoy y tendiendo algún puente a Iglesias"."No hay una suma posible sólo con partidos de la misma ideología. Sencillamente, no suma. No da. Estamos obligados a mezclarnos y descubriremos que el mestizaje enriquece mientras la uniformidad empobrece". Sánchez llama al mestizaje pero nada se mueve. España asiste a una sesión de investidura consciente de que no habrá sorpresas. Se vota con el único efecto de que empiecen a contar los dos meses que marca la Constitución para que, si nadie pacta, se vuelva a votar. La ciudadanía, más interesada que otras veces en la Política, y a la vez más hastiada por ella, contempla un debate cuyo final ya sabe: "Votos emitidos: 350. Votos a favor del candidato: 131. Votos en contra: 219. Abstenciones: ninguna."

El último acto

Una empleada del Congreso se planta en la puerta de uno de los salones del Parlamento. Los equipos de televisión quieren entrar a grabar el salón aunque dentro no haya nadie, no importa. Pero la empleada tiene instrucciones de que, por el momento, no se pueden tomar imágenes. Al poco podrán entrar y captarán, entonces, las banderas, la mesa, las sillas... Puede que sea la última imagen de una legislatura de imágenes. En ese salón dicen que van a darse la última oportunidad antes de que acabe definitivamente la función.Tres partidos se citan en el Congreso. El PSOE se pone en el centro de la mesa; en un lado, Ciudadanos; en otro, Podemos. Pablo Iglesias es el único líder de los tres partidos que participa en esa reunión. Como ha ocurrido en los meses recientes, se genera una grandísima expectación, aunque se presume ya el fracaso de esa negociación.