Hace tres años, la escritora palestina Adania Shibli sufrió una cancelación muy sonada en la Feria del Libro de Frankfurt. Se suspendió el acto previsto en torno a Un detalle menor, su novela sobre la violación y asesinato de una joven palestina a manos de soldados israelíes, y Shibli fue acusada personalmente de promover la violencia contra los israelíes. Ella sostiene que aquella interpretación decía más de quienes leían el libro que del propio libro. Hablamos con ella en Madrid, durante la promoción de su último libro, Engaño, sobre cómo la ocupación transforma la vida cotidiana de los palestinos: el tiempo robado en los controles militares, el aislamiento, la cárcel, la lengua árabe relegada y un futuro que para sus personajes llega a convertirse en “un concepto terrorífico”. Shibli recuerda los años en los que Palestina era un lugar fascinante para los artistas de todo el mundo, en el que se publicaban más de 80 periódicos diferentes. Respecto a las próximas elecciones en Israel, sostiene que la campaña llega en un momento en que discursos antes marginales sobre los palestinos y su destrucción se han normalizado en la política israelí. CRÉDITOS: Realiza y presenta: Ana Fuentes Dirige: Ana Alonso Coordina: José Juan Morales Diseño de sonido: Nicolás Tsabertidis Sintonía: Jorge Magaz
Seguro que te han aparecido en redes sociales: caras hermosas que cantan con un vozarrón impresionante sin mucho esfuerzo. Parecen reales pero no lo son. Son artistas hechos con Inteligencia Artificial. “No es que sea mala persona, es que ya no aguanto ni una”, canta Nyla Stone, una de las que se ha hecho viral este año. Pero no es la única. De hecho, son tantas que Spotify, la plataforma sueca de streaming, ha anunciado que empezará este mes a identificar a aquellos perfiles de artistas que no son reales con la etiqueta “persona IA” y dejará de recomendar sus canciones en sus playlists. Una respuesta a quienes critican que estos artistas le están quitando el puesto a músicos reales, que tardan años en producir lo que la IA imita en segundos. “Es música hecha con una instrucción, un prompt que se le da a una IA. Se le pide una canción, varias canciones, o un álbum entero, incluso. Con un esfuerzo mínimo se puede hacer música, se puede subir a Spotify y ganar dinero”, cuenta el periodista Pablo G. Bejerano en este episodio de Hoy en EL PAÍS. Eso también quiere decir que una misma persona puede producir canciones bajo el paraguas de varios artistas diferentes, como es el caso de Manuel Valencia, director creativo de Anymal Media, una firma colombiana que diseña estrategias de marketing para artistas reales, como Aitana o Sebastián Yatra. Él ha fundado ahora Críptica, una discográfica que solo maneja artistas creados con IA: “Al quitar el obstáculo del ser humano podemos ser un poco más arriesgados a la hora de hacer propuestas artísticas, o propuestas culturales, o propuestas de mercado”, explica. Ahora mismo manejan cerca de 18 creaciones diferentes. “Nuestros personajes representan unos arquetipos atractivos, como es el caso de nuestro artista más exitoso Saúl del Río”, comenta Valencia en relación al perfil que tiene más de 500,000 oyentes mensuales en Spotify. “Al tener música que habla de un paradigma romántico devoto e infinito, y que además lo ves en un empaque de un hombre absolutamente guapo, pues se convierte en una fantasía femenina muy aspiracional”, admite. Sobre ese tipo de artistas, la cantante malagueña Anni B Sweet, que estrenará nuevo disco en octubre, dice: “Lo que más me preocupa es que estamos llamando ‘artista’ a algo que no es una persona. No tiene historia, no ha vivido nada, no tiene nada que contar, no tiene una necesidad de expresarse. Para mí la música no es solamente el sonido que sale de los altavoces. A mí también me importa lo que hay detrás”. En este episodio, además, Cristina Perpiñá-Robert, directora general de la SGAE (la Sociedad General de Autores y Editores), explica cómo funcionan los derechos de autor en estas canciones y los planes de la Sociedad para defender los derechos de los músicos frente a esta nueva competencia. CRÉDITOS Realiza: Verónica Figueroa Diseño de sonido: Ignacio Taboada Coordina: José Juan Morales Dirige: Ana Alonso Más información Spotify quiere acabar con los engaños: así identificará a los artistas creados con IA La amenaza fantasma: la IA inunda las plataformas de música ‘fake’ Grupos falsos y canciones artificiales, al asalto de YouTube y Spotify
Veinticinco años después del 11-S, Estados Unidos afronta una transformación profunda de su papel en el mundo. Aquel atentado reorientó su política exterior, desembocó en las invasiones de Afganistán e Irak y normalizó una nueva relación entre seguridad, vigilancia y derechos. Donald Trump, que entonces era solo un empresario neoyorquino, acabaría llegando a la Casa Blanca en buena medida sobre el rechazo a ese legado y a sus “guerras interminables”.Con Guillermo Altares, jefe de Internacional de EL PAÍS, nos preguntamos qué ruptura ha sido más profunda: la del 11-S o la de Trump. Y hasta qué punto el trumpismo es, en realidad, una consecuencia de los fracasos que dejó la respuesta estadounidense a los atentados.
Los documentos desclasificados este miércoles por el Gobierno permiten reconstruir qué se sabía antes de la llevada masiva de inmigrantes a Ceuta. El 29 de julio ya se habían registrado en varios grupos de Whatsapp y Facebook convocatorias para cruzar por mar y por la valla. El CNI avisó de ello a la Guardia Civil, a la Delegación del Gobierno y también a los servicios secretos marroquíes. Al día siguiente, cuando empezaban a entrar miles de personas, la inteligencia militar hablaba ya de la “pasividad” de Marruecos. Así que la pregunta es inevitable: si había avisos y llegaron a quienes podían actuar, ¿por qué no se llegó a tiempo? Con Juana Viúdez, reportera de Nacional de EL PAÍS que ha formado parte del equipo dedicado a analizar los documentos desclasificados, reconstruimos quién sabía qué, cuándo lo supo y hasta dónde llegó esa información. Y con Carlos Cué, que cubre la información del Gobierno, hacemos la lectura política: si estos papeles refuerzan la versión del Ejecutivo de que era imposible prever la magnitud de la crisis o, por el contrario, la debilitan; y cómo puede aprovechar la oposición las contradicciones que dejan al descubierto.
España se hunde en el Informe PISA, la gran evaluación internacional que organiza la OCDE para medir el rendimiento de los estudiantes de entre 15 y 16 años. Se presentan casi 800.000 jóvenes de noventa países, 30.000 de ellos españoles, pero no se les mide a ellos individualmente: se mide un sistema educativo. Y España ha salido muy mal parada. La prueba se realiza cada tres años, y en la publicada en 2026 casi ningún país mejora su resultado respecto a la anterior, pero lo de España es especialmente dramático: saca su peor nota desde el año 2000. La bajada es muy acusada en comprensión lectora pero también en matemáticas y en ciencias. Se trata de una generación que ha nacido ya entre pantallas y según la OCDE esa puede ser una de las causas. Pero hay muchas otras, complejas y de carácter socioeconómico.
Alemania parecía uno de los países mejor vacunados contra la extrema derecha. Sin embargo, tras las elecciones del pasado 6 de septiembre vemos que el partido de ultraderecha AfD ya no es una fuerza marginal ni de protesta, sino una opción de gobierno para casi el 44% del electorado en Sajonia-Anhalt. Con Cristian Segura, corresponsal de EL PAÍS en Berlín, analizamos quién está votando a AfD, qué ha cambiado desde la crisis migratoria de 2015 y por qué en el este de Alemania el partido ha conseguido convertir el malestar en una fuerza política dominante. Y con Marc Bassets, subdirector de Opinión y ex corresponsal en Alemania, miramos la paradoja de fondo: si ni siquiera ese país consigue contener a la ultraderecha, ¿quién puede hacerlo? ¿Está fallando el cordón sanitario? ¿Y estamos viendo allí el anticipo de lo que puede pasar en el resto de Europa?
La pérdida de la menstruación se ha normalizado durante años en el deporte, especialmente entre las atletas jóvenes. Pero, como explica la doctora Anna Carceller, médica e investigadora, especialista en nutrición y fisiología deportiva, en la mayoría de los casos responde a un desajuste entre la energía que se gasta y la que se ingiere: el organismo reduce funciones que no considera esenciales para sobrevivir, entre ellas la reproductiva. El problema es que esta adaptación tiene un coste. La falta prolongada de hormonas puede debilitar los huesos, afectar al sistema inmune y acabar provocando lesiones repetidas y un descenso del rendimiento. Durante años, además, algunas deportistas han quedado atrapadas en su “un momento dorado”, una etapa breve en la que, pese a comer menos de lo necesario y encontrarse en un peso muy bajo, todavía rinden bien e incluso consiguen sus mejores marcas. Después llegan las lesiones, las enfermedades y la caída del rendimiento. En las categorías inferiores el problema es especialmente preocupante porque la adolescencia es una ventana única para construir masa ósea. La alternativa pasa por dejar de perseguir modelos corporales supuestamente deportivos que pueden ser incompatibles con la salud y por entender el descanso, la alimentación y una salud hormonal saludable como parte del entrenamiento
Después de horas de explicaciones este jueves en el Congreso, quedan muchas preguntas abiertas: ¿Qué sabía exactamente el Gobierno sobre la llegada masiva de migrantes de Ceuta? ¿Qué sabía la Policía y por qué no lo compartió? ¿Y hasta dónde está dispuesto a llegar Pedro Sánchez con Marruecos? Carlos Cué, que informa en EL PAÍS sobre el Gobierno, cuenta en este episodio por qué el presidente evita una ruptura con Marruecos, cómo queda el Gobierno ante la oposición y qué significa para España revisar la relación con Rabat. Irene Dorta, nuestra compañera de tribunales, nos explica qué dicen los informes de los que disponemos hasta ahora sobre la llegada masiva de migrantes a Ceuta, quién los elaboró, por qué no llegaron al Gobierno y qué revela todo esto sobre la cadena de mando y las posibles tensiones internas.
En este episodio, nuestro compañero Jacobo García nos cuenta desde Ceuta cómo están regresando a Marruecos algunos de los jóvenes que entraron hace semanas en la ciudad autónoma. Han pasado este tiempo durmiendo en parques, descampados o alcantarillas, sin dinero y vuelven agotados, con sensación de fracaso y, en muchos casos, sin que nadie los espere al otro lado de la frontera.Hablamos también con Khadija Ryadi, expresidenta de la Asociación Marroquí por los Derechos Humanos, que describe el contexto al que regresan: en el reino alauí, tres millones de jóvenes de entre 15 y 30 años ni estudian ni trabajan, unos 300.000 niños abandonan la escuela cada año y, según denuncia Ryadi, los servicios públicos están en declive.En Marruecos, además, estos jóvenes retornados están expuestos al aumento de la represión, especialmente en redes sociales. Muchos le contaban a Jacobo que siguen pensando en volver a cruzar la frontera: a pesar de todo, España y Europa se les siguen presentando como una posible salida.
La crisis migratoria de Ceuta también suscita muchas preguntas también al otro lado de la frontera. Muchos marroquíes echan de menos que sus autoridades expliquen cómo decenas de miles de personas pudieron entrar en España en tan poco tiempo. Para Fouad Abdelmoumni, economista y activista marroquí, esto en todo caso muestra que la frustración de sus compatriotas está mucho más extendida de lo que pensábamos. Abdelmoumni nos atiende desde Suiza, donde vive desde hace dos años después de sufrir, según denuncia, un chantaje sexual del aparato de seguridad marroquí. Ha sido, además, condenado en primera instancia a seis meses de prisión por afirmar que Marruecos utilizó Pegasus y asegura que su entorno le aconseja no regresar a su país. Él cree que la reacción de las autoridades marroquíes ante lo ocurrido en Ceuta ha sido insuficiente y le parece inverosímil que algo así pudiera pasar inadvertido para un Estado con un aparato policial y de inteligencia tan fuerte, aunque reconoce que no hay fuentes suficientemente sólidas que demuestren que hubiera un plan organizado. El que fue director de la ONG anticorrupción Transparencia Marruecos y miembro del partido Alianza de la Federación de la Izquierda, señala que el descontento profundo no solo afecta a los jóvenes marroquíes en paro: también hay trabajadores que consideran indignas sus condiciones y muchas mujeres jóvenes dispuestas a arriesgar su vida para optar a algo mejor. Las oportunidades, denuncia, las acapara una élite vinculada al poder, y este dedica gran parte de los recursos a proyectos como el Mundial de fútbol, en lugar de apostar por la educación, sanidad y el empleo estables. CRÉDITOS Realizan: Ana Fuentes y Víctor Rojo Presenta: Ana Fuentes Diseño de sonido: Nicolás Tsabertidis Coordina: José Juan Morales Dirige: Ana Alonso
Hoy en EL PAÍS es el pódcast diario de noticias y actualidad de EL PAÍS. Cada día, Ana Fuentes conversa con periodistas, corresponsales y expertos para analizar la noticia más relevante del momento y explicar su contexto. Desde política y economía hasta sociedad, cultura, ciencia o información internacional, este pódcast ofrece las claves para comprender qué está pasando en España y en el mundo. Un análisis riguroso y accesible para entender la actualidad y tomar distancia del ruido informativo.
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Producción: Víctor Rojo, Jimena Marcos, Belén Remacha y Verónica Figueroa.
Diseño de sonido: Nicolás Tsabertidis, Oskar Bogdanowicz e Ignacio Taboada.
Coordina: José Juan Morales. Dirige: Ana Alonso.
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