Obediencia: vil gusanillo complaciente

“Me hallo como un pequeñillo y vilísimo gusano sumido en un profundo piélago de misericordias”, le escribía Luisa de Carvajal desde Londres a su amiga Magdalena de San Jerónimo el 2 de febrero de 1606. Sumidas, como Luisa, en el pozo sin fondo que es la complacencia desmedida, en este episodio nos lanzamos a los brazos de Sor Juana y Santa Teresa, nuestras prestidigitadoras de la negación más favoritas, para intentar enmendarnos y nunca jamás ser unas people pleasers de manual, dándoles la espalda para siempre a esos viles gusanillos complacientes que somos. Si os urge conocer la taxonomía de la obediencia bajo la que vivían las clarisas del Corpus Christi de México, si no podéis con la desazón de despertaros un día más sin saberos al dedillo las Constituciones carmelitas, o si necesitáis cada detalle sobre la mayor de las rabietas de Sor Juana desencadenada por un malicioso jesuita, dadle corriendo a play. Y recordad siempre, amigas, que como decía la Santa, “hay que tener gran cuenta con no disculparse si no fuere en cosas que es menester, que hallarán mucho aprovechamiento en esto”. 

Arquitecturas de emergencia

“Me vi harto imperfecta aquel día”, cuenta en su Libro de las fundaciones una agobiadísima Santa Teresa al recordar las desazones de una capilla mal tejada y unas paredes sin encalar. Las amigas que guarden en las pupilas el dolorcillo perenne de haber emprendido obras en casa harán suyo el desasosiego de la Santa: “yo no sabía qué hacer, sino que me estaba deshaciendo, y dije a nuestro Señor casi quejándome que, o no me mandase entender en estas obras, o remediase aquella necesidad”. Desde nuestra perpetua bilocación y sin morada que acomodar, Las hijas de Felipe nos lanzamos impúdicamente al intrusismo profesional con un episodio en directo desde el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid en el que pasamos de puntillas por la figura del arquitecto barroco para por fin hablaros de la arquitecta Plautilla Bricci, de monjas mañosísimas, de conventos en apuros, de arquitecturas de emergencia e incluso de nuestras propias ansiedades con lo público y lo privado, con la celda y el claustro. Amiga, si quieres saberte al dedillo cada percance del grand prix conventual carmelita, dale a play.

Cosa de sueño, gozo cumplido: Santa Teresa

Con las orejillas encendidas por el entusiasmo y el corazón completamente arrebatado, esta semana os regalamos los oídos y, excepcionalmente, la mirada, con un episodio que es todo cosa de sueño, auténtico gozo cumplido.  Entre ostentosas iglesias marmoladas, caóticas fundaciones carmelitas, cotizadas reliquias y una miríada de apropiaciones, dedicamos este episodio a compartir con vosotras nuestra imagen más personal y predilecta de Santa Teresa. Tiritando de nervios y ternura, y muy blanditas de condición, escuchamos en primicia la nueva y deliciosa canción de Chico y chica, “Santa Teresa de Jesús”, y charlamos con la maravillosa Paula Ortiz sobre su próxima película “Teresa”: todo para celebrar a nuestra santa más elástica y proteica, astutísima aguililla social y verdaderamente embaucadora, porque, como diría ella misma, “es raro que yo me confunda en algo y caigo bien a todo el mundo porque lo sé y lo digo yo”. Si no puedes esperar a escuchar la canción que no te vas a querer quitar de la cabeza nunca jamás, si te urge descubrir a quién le atronó la garganta cuando la Santa le dio a probar un pedacito de melón, o si te deshaces de impaciencia por conocer con qué nombres de profesas se apartarían del siglo Alicia, José Luis (Chico y chica) y Paula no esperes más y corre a darle a play. *  Por una ineludible diacronía barroca, los audios de Alicia San Juan, la cantante de Chico y chica, están en el clip final que corona el episodio. 

Mundos abreviados

De sobra es sabido que las hijas de Felipe vivimos, como fray Bernardino de Laredo, en un incesante elogio de lo diminuto. Por eso, en este episodio y alentadas por la calidez navideña, nos sumergimos en la temporalidad privada de la miniatura, recorremos los belenes más extravagantes de las clausuras barrocas y os revelamos, con muchísimo deleite, los rituales, jolgorios y celebraciones carmelitas que pautaban la cerrazón de los conventos durante la navidad. Arpías, corales, loros, papagayos, escondites sacros, belenes queers, recuerdos de casitas de muñecas y canastillas místicas atiborran nuestro episodio más delicado hasta la fecha. Si no podéis vivir ni un segundo más sin saber dónde está Belén con el único Gaspar a lomos de un unicornio, dadle corriendo a play. 

Grandissima repunansia

“Grandissima repunansia siento en volver a haser esta obra por muchas causas y rasones ... y la prinsipal es allarme tan falta de salud que parese inposible, estando como estoi, que pueda escrevir tanto como ai que escrevir”. Descorazonada, perpleja y enrabietada escribía María de San José estas palabras ante la desaparición de los diez cuadernos que, con exquisita minuciosidad, había escrito a lo largo de casi veinte años. En nuestro episodio más biopic hasta la fecha, os invitamos a recorrer con nosotras los recovecos más desconocidos y sinuosos de la vida de nuestra grafómona y grafófoba más favorita de la historia: la agustina recoleta María de San José. Aborrecedora de varones, intimísima amiga de “niñas pepenadas”, escritora compulsiva, penitente inquebrantable y, sobre todo, para nosotras, un caluroso cobijo de empatía y amistad al que volver la vista en momentos de desazón. Amigas, si queréis saberlo todo sobre la monja barroca que más abusa de la palabra travesuras en su autobiografía espiritual, si necesitáis con urgencia escucharnos desvelar pedacitos de nuestros diarios de infancia, si no podéis vivir ni un minuto más con la grandíssima repunansia de no intimar con María de San José, dadle corriendo a play.

Son estas lágrimas mi manjar

“Son estas lágrimas mi manjar”, decía le beguina María de Oignies, “mi pan de cada día y cada noche. Me colman el alma, sosegándola con dulcísima unción, como pócima curativa”. Con temor de estar abusando del lamento quejicoso y plañidero en que nos sume la celdita de Rhode Island, en este episodio recurrimos a las lágrimas de nuestras visionarias, santas y biblical weepers más favoritas para categorizar y enjuiciar (pero también acariciar) nuestro propio llanto. De la taxonomía lacrimógena de Catalina de Siena y su “Doctrina de las lágrimas” al funambulismo gestual de la llorera escénica de María de Santo Domingo; de la lacrifagia, los humores sanguíneos en movimiento y los ardores vaporizados por la vista a la proteína de las lágrimas; de las lágrimas de compunción y las de dulzura a los handsome weeping boys japoneses; de los selfies afligidos de Bella Hadid a la Semana Santa y la arriesgada iconografía de la corredentora. Con el documental de Dulceida aún ardiendo en las pupilas y espoleadas por la sospecha de nuestro propio sadfishing, nos preguntamos si será cierto que, como decía Ángela de Foligno, “en el instante el que el mundo adula y mira, más crecen las lágrimas”. Amiga, si quieres saber qué opinaba nuestra Santa Teresa sobre las “personas tiernas que por cada cosita lloran” y descubrir la receta con huevo asado de Agustín Farfán para detener las lágrimas, prepárate para el copiosísimo derrame de este episodio y dale a play. 

Ermitañas teatreras, monjas performers y actrices barrocas

Con un poquito de espanto pero con infinita voluntad de sacudirnos las soledades de la celda, Las hijas de Felipe nos asomamos temblorosas al escenario del Teatro Isabel la Católica de Granada deseando encontrar en nuestro repertorio de intérpretes eremitas, monjas performers y actrices barrocas todo el donaire, el copete y el meneo del desparpajo escénico que nos falta. La Calderona, Jusepa Vaca, La Baltasara, María Riquelme, las tiktokers mercedarias del Niño Jesús, las Tomasas del Albaicín, Marcela de San Félix y las dominicas de la Toscana: de todas ellas aprendemos a mudar el color de las caritas con destreza reptiliana, a transformar el eremitorio en espectacular epicentro del showbusiness y a dementar los ánimos con mil sainetes y atractivos. Pero es en nuestra charlita final con Verde Prato donde realmente descubrimos todos los entresijos para colmar de presencia un escenario. ¿Te urge saber cómo se entretenían tras el recato de las celosías las monjas trinitarias de Madrid? ¿No aguantas ni un segundo más sin elegir tu actriz barroca favorita, tu monja performer, tu ermitaña teatrera? Amiga, dale a play.  Gracias infinitas al Festival de Jóvenes Realizadores de Granada por acogernos y por hacernos olvidar por un ratito los sinsabores de la vida doctoral. 

Carceleras y encarceladas: “Muger contra mugeres”

Arropadas por nuestro propio encierro y acunadas por nuestras incontenibles fantasías de domesticidad, en este episodio buscamos nuestro terapéutico sosiego en monjas encarceladas que, desde la soledad de su celda nos instan a mostrar siempre “pecho y corazón”, en mártires sufridoras que ni ante las más truculentas torturas perdían el “sonrís” de sus rostros, y en aberrantes carceleras que, miradas con más cercanía, se nos revelan en realidad como hábiles mujeres en busca de su rinconcito de autoridad barroca. Pecando un poco de anacrónicas, os llevamos de las reliquias de las sevillanas Santa Justa y Santa Rufina hasta el delirante proyecto de encarcelamiento femenino de vuestra nueva villana favorita, Magdalena de la Cruz, y sus espeluznantes resonancias con la Sección Femenina, pasando por la inquietante preocupación de los funcionarios sevillanos por las “sodomas de torpeza” que eran las cárceles de mujeres. Si queréis saber cuál de nuestras carmelitas predilectas vivió encarcelada en la más absoluta soledad en Lisboa, qué comían las mujeres en las cárceles de Sevilla en 1608 o la obsesión con la higiene y la salubridad conventual de nuestra Santa, dadle a play, amigas. 

Hawai, Marfisa, Asicomovós

Con los ojos como candelillas y el corazón dilatado os traemos hoy un manojito de criaturas merecedoras del amor más devoto, desesperado y servicial. Acicalados perritos falderos, muy domésticos elefantes, monetes canosos, gatos de algalia, periquitos, tortugas y chovas encascabeladas que son y fueron bastiones de cariño y compañía, socorridos repositorios simbólicos o marcas de barroquísima ostentación. Pero como nombrar, amigas, es tanto como acariciar, este es en realidad el episodio de Hawai y Sugu, Marfisa y Dimitri, de Asicomovós, de Shakira(s), Hanno y Currupipi, de Berritxu, Concha, Lori y Diamond Baby. En este episodio hay regalitos, celebrities animales, complementos aterciopelados, visitas circenses y espectaculares. Hay, también, alguna terrorífica matanza, pero os juramos, de la mano del benedictino Francisco de Blasco Lanuza, que “cualquier especie de animales y plantas y elementos tienen para su defensa y conservación ángeles por divina providencia consignados”. Amigas, si no podéis vivir ni un minuto más sin saber qué comían las perritas embarazadas de Isabel Clara Eugenia, cuántos hombres a caballo cabían por la quijada de ballena que colgaba de los techos de El Escorial o el día exacto en que un elefante asombró a nuestros jerónimos más favoritos con truquitos, reverencias y perrerías, DADLE CORRIENDO A PLAY.

De arreboles y solimanes

De vuelta en nuestra celdita de Rhode Island y deseosas de combatir la tez blanca, la angostura de cabellos y demás infortunios estéticos de la clausura, en “De arreboles y solimanes” Las hijas de Felipe tanteamos, verdaderamente engolosinadas, los intoxicantes recodos de la cosmética barroca. Tomad cuadernito y lápiz, amigas, y adentráos con nosotras en este laboratorio alquímico rebosante de destilaciones y ungüentos, recetarios, alambiques y grasillas de cisco. De la delirante persecución masculina de los afeites que entiznan y estercolan a la transmisión femenina de los saberes tácitos y la economía del secreto; de nuestros propios devaneos experimentales al secreto a voces de la milagrosa crema de Isabel Preysler; del fenómeno médico-estético de la bucarofagia y las opiladas a cómo Santa Teresa, por qué esconderse, las prefería guapas. Con la aparición estelar de Caterina Sforza y Marie Meurdrac y la intervención de nuestra admiradísima soyunapringada, reina del maquillaje con alma e instinto de alquimista barroca. A ponerse guapas, amigas, dadle a play.

Sobre el podcast

Cotilleos históricos, dramas barrocos, vidas olvidadas. Monjas, demonios, embustes, alquimia, recetarios, oro. Dos amigas siamesas recuperando para ti el bling bling de los siglos XVI y XVII y conectándotelo con este presente ajetreado.

Un podcast de Carmen Urbita y Ana Garriga. Producido por Podium Podcast.