Podium
Estamos en el año 211 a.C. Las guerras más encarnizadas se libran con la toga y las conspiraciones políticas. A Marco Claudio Marcelo, conquistador de Siracusa, se le negará el triunfo y será acusado de crueldad por los habitantes de Sicilia, azuzados por sus rivales políticos. Mientras tanto, en tierras macedónicas, Marco Valerio Levino mantiene a raya a Filipo V de Macedonia al aliarse con la liga etolia.
En el año 192 a.C., mientras Roma sufre terremotos e incendios en el Foro Boario, el rey seléucida Antíoco inicia la invasión de Europa con un ejército insuficiente y una corte carcomida por la envidia. Tras condenar al ostracismo al mismísimo Aníbal y fracasar en su papel de falso libertador, un salvaje ataque contra tropas romanas desarmadas en el bosque sagrado de Delio desata, de forma inevitable, la furia de la República.
En el año 192 a.C., los etolios deciden romper definitivamente con Roma e invitan formalmente al rey seléucida Antíoco a cruzar a Europa. Para preparar el terreno, orquestan un triple ataque sorpresa sobre ciudades estratégicas de Grecia que culminará con el brutal magnicidio de Nabis, el último rey de Esparta.
En el año 192 a.C., la inminente guerra contra Antíoco y una oleada de aterradores presagios desatan la psicosis colectiva en Roma. Mientras Aníbal reafirma su odio eterno hacia la República, en Grecia presenciamos una espectacular lección de estrategia militar. El general Filopemén logrará reponerse de un desastre naval para terminar aniquilando a las fuerzas de Esparta utilizando falsos desertores, fuego y emboscadas nocturnas.