Podium
En el año 209 a.C., Roma pasa a la ofensiva. El cónsul Quinto Fabio Máximo ataca Tarento con una estratagema brillante mientras Marcelo se lanza a por Aníbal en campo abierto. Hispania tampoco se queda atrás: Escipión derrota a Asdrúbal en Bécula y asesta otro golpe a los cartagineses en la península. Tres escenarios, una misma conclusión: Roma ya no huye, Roma golpea.
En el año 192 a.C., mientras Roma sufre terremotos e incendios en el Foro Boario, el rey seléucida Antíoco inicia la invasión de Europa con un ejército insuficiente y una corte carcomida por la envidia. Tras condenar al ostracismo al mismísimo Aníbal y fracasar en su papel de falso libertador, un salvaje ataque contra tropas romanas desarmadas en el bosque sagrado de Delio desata, de forma inevitable, la furia de la República.
En el año 192 a.C., los etolios deciden romper definitivamente con Roma e invitan formalmente al rey seléucida Antíoco a cruzar a Europa. Para preparar el terreno, orquestan un triple ataque sorpresa sobre ciudades estratégicas de Grecia que culminará con el brutal magnicidio de Nabis, el último rey de Esparta.
En el año 192 a.C., la inminente guerra contra Antíoco y una oleada de aterradores presagios desatan la psicosis colectiva en Roma. Mientras Aníbal reafirma su odio eterno hacia la República, en Grecia presenciamos una espectacular lección de estrategia militar. El general Filopemén logrará reponerse de un desastre naval para terminar aniquilando a las fuerzas de Esparta utilizando falsos desertores, fuego y emboscadas nocturnas.