Podium
En el año 209 a.C., Roma pasa a la ofensiva. El cónsul Quinto Fabio Máximo ataca Tarento con una estratagema brillante mientras Marcelo se lanza a por Aníbal en campo abierto. Hispania tampoco se queda atrás: Escipión derrota a Asdrúbal en Bécula y asesta otro golpe a los cartagineses en la península. Tres escenarios, una misma conclusión: Roma ya no huye, Roma golpea.
En este episodio, tras repasar la conquista de Aquitania por Publio Craso y la aniquilación de cientos de miles de germanos, nos centramos en una de las mayores hazañas de ingeniería militar romana. Para demostrar su poder, Julio César decide cruzar el río Rin. Para ello, construye un enorme puente de madera en apenas diez días para marchar durante dieciocho días por territorio enemigo, con el objetivo de infundir el terror en Germania, antes de regresar a la Galia y destruir el puente a sus espaldas.
Ha llegado el momento. La niebla cubre las colinas de Cinoscéfalas, ocultando el escenario donde se decidirá el destino del Mediterráneo. Un encuentro accidental entre la bruma desata la batalla definitiva entre la falange macedonia y la legión romana. Veremos a un Filipo V desesperado lanzando una carga imparable cuesta abajo, mientras Tito Quincio Flaminino se juega el todo por el todo con sus elefantes; pero la victoria no la decidirán los generales, sino un tribuno anónimo que, en medio del caos, ejecutará la maniobra táctica que romperá para siempre la hegemonía de los sucesores de Alejandro.
En este episodio asistiremos a una de las cumbres más tensas de la antigüedad, donde un Filipo V acorralado se niega a desembarcar y utiliza su afilada lengua para humillar a los etolios antes de que la guerra se reanude inevitablemente. Pero la desesperación empujará al rey macedonio a cometer un error fatal: vender la ciudad de Argos al tirano Nabis de Esparta, un "pacto con el diablo" que terminará en traición, saqueo y una extorsión despiadada organizada por la propia esposa del tirano contra las mujeres de la ciudad.