"No tienen el dorado de los platos recién hechos, ni gozan de la plenitud de lo grande, acabado, redondo. Pero siempre terminan por reivindicarse, con un espíritu de justicia y utilidad que te evita que hoy tengas que cocinar"
Las cosas del cielo y la Tierra están muy revueltas. Antes era el Papa quien amenazaba con el infierno. Hasta hace poco tiempo, el infierno consistía en llamas, calderas, aceite hirviendo e instrumentos de tortura.