AHD 256 - De cabras, almendras y regresos

Podium

Estamos en pleno entretiempo. Lo dicen las madres, lo ponen en los escaparates de las tiendas, en los autobuses, lo avisan los locutores matutinos: «Póngase algo de más, señor, señora, chaval, que este entretiempo es muy traidor». Pura rabia, lo normal. ¿Cómo no va a estar enrabietado un momento del año al que no se le da ni su tiempo, su propio tiempo completo, para él solito, sin medias tintas, sin paños calientes? A nosotros también nos sentaría fatal que este programa fuera tildado de «entreprograma», o que se llamara «Entrepoderosos», o fuera «entretenido» sin más (bueno, eso sí, entretenido que sea), una cosa que no fuera programa pero que se pudiera escuchar cuando acabaran los programas y hasta que llegaran los programas, los de verdad, decimos, los programas completos. 

Vaya, por tanto, desde aquí nuestro amor al entretiempo o, como lo llamamos nosotros, tiempo empoderado, tiempazo o ultratiempo. 

Dale al play y ponte una chaquetita, porque... ¡Aquí hay dragones!

Más episodios

AHD 264 - Del chucrut, Gemma y las avenidas

Querido oyente:  Debes saber que, si cuentas todas las palabras que contiene este programa, le restas luego el número de toses, cuentas las risas de Javi y divides las de Rodrigo entre dos restándoselas luego a las de Juan, y a eso le sacas el mínimo común múltiplo de lo que sea, te sale un número que, sumado consigo mismo, resulta que es divisible entre 135. Flipa.  Si no te sale, lo normal es que lo hayas hecho mal (honestamente, nosotros no lo hemos comprobado). Vas a pasar, eso sí, un ratito matemáticamente intenso que difícilmente podrás agradecernos (no estamos tan a mano), salvo, a lo mejor, dándole al play sin medida, porque... ¡Aquí hay dragones!

AHD 262 - AHD 262: De medallas, jabalíes y lenguas

Mira fijamente este texto. Elige, por ejemplo una palabra, o una coma, o, si eso es lo que te brota, tres frases encabalgadas. Lo importante es que, selecciones lo que selecciones, lo mires de manera fija. Permanente. Intensa. Durante no menos de tres horas.  Nuestro siguiente consejo es que, durante esas tres horas, vayas alejando y acercando el móvil lentamente, con gran calma, sin llegar jamás a tocarlo con la punta de la nariz ni a dislocarte el codo al cambiar de dirección. Si lo consigues, si tienes la voluntad suficiente, verás cómo, a las dos horas o así, empiezan a pasar cosas. Cosas sorprendentes. No lo decimos nosotros, que ni nos planteamos una tontería así, nos lo ha dicho y dice gente en internet que no sabía nada de esto y está de lo más impresionada. ¡Ya nos contarás! ¡O, mejor, no! Igual te apetece darle al play para que el experimento se haga más llevadero, porque... ¡Aquí hay dragones!

AHD 260 - De castillos, cuates y hombre

Hay trenes que sólo pasan una vez en la vida, lo que sucede es que no son rentables. Imagínate construir toda una ruta con sus vías, sus torres, sus travesaños, sus estaciones con cafetería y puesto de prensa y souvenirs, su tienda de repostería local, su parada de taxis en la puerta. Imagínate encargar los uniformes de todas los empleados de la estación, darlos (a los empleados, no a los uniformes) de alta en la Seguridad Social, preparar una playlist que suene por los altavoces...  Claro, es verdad que luego, cuando se hace todo eso para que pase sólo un tren, resulta también útil, porque confirma el dicho. Y eso es algo. Pero dicen los expertos que, al final, a pesar de todo, no compensa. Que es lo que queríamos demostrar. Por eso este programa no se autodestruirá cuando lo escuches, porque no nos compensaría. Era todo una metáfora. Dale al play todas las veces que quieras, porque... ¡Aquí hay dragones!