Episodio 87 - Contra la espiritualidad

Podium

¡La espiritualidad! Menudo melón. De repente nos dimos cuenta de que todo tiene que ser trascendental, más grande que uno mismo, la respuesta a la llamada del universo o de ser superior en el que quiera usted creer. Pero todo, o sea, hasta cortarse el pelo o hacer macarrones con chorizo. Y la verdad es que estamos un poco hasta el c*ño. Ojalá volviésemos a ser todos superficiales como antes. Luego seguro que hablamos de otras cosas en este episodio, pero la verdad es que ahora mismo no recordamos nada más de él, ni tan siquiera haberlo grabado.

Más episodios

Episodio 86 - Contra lo auténtico

¿Qué es la autenticidad? Nadie lo sabe muy bien, tal vez porque la autenticidad es uno de los conceptos más artificiosos que existen y la propia liviandad de su significado nos mete en una indefinición que lo flipas. En medio de tan profundo debate, Guillermo aprovecha para quejarse de nuevo por ser un escritor de segunda y no recordamos mucho más de este episodio porque apenas recordamos haberlo grabado, si tenemos que ser absolutamente sinceros.

Episodio 85 - Contra destacar

Destacar está muy bien... siempre y cuando lo hagas dentro de los límites que marca el sistema y sin incomodar demasiado. Si no, te convertirás en uno de esos topos que reciben mazazos en las ferias, ya te lo advertimos. En este episodio nos preguntamos, como haría Jeanette Winterson, por qué queremos ser felices cuando podríamos ser normales. De la mano de lecturas amigas como Mayte Gómez Molina, Sara Barquinero y Noelia Ramírez, recordaremos que el talento no siempre te salva, a veces solo te señala.

Episodio 84 - Contra ofenderse

Un episodio en el que Beatriz es asaltada por una turba de ofendiditos imaginarios y Guillermo descubre que internet está lleno de gente con mucho tiempo libre para hacer pesas y muy poca comprensión lectora. Entre trolls, linchamientos digitales y traumas varios, intentamos descifrar por qué todo el mundo está tan dispuesto a sentirse atacado, y tan poco dado a entender una broma. La conclusión es que, si todo te ofende, igual no es el mundo, es que deberías quitarte los datos del móvil