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En este episodio de Carreteras Secundarias viajamos a El Hierro, donde conocemos al “equipo patera”, un grupo de médicos, enfermeros y celadores en el segundo hospital más pequeño de España. Ellos son los primeros en atender a las personas que llegan en cayucos a la isla, muchas veces en condiciones de salud extremas. A pocos kilómetros de allí, en Tenerife, otros hospitales se han convertido en hogares forzosos para más de 600 personas mayores que tienen el alta médica, pero no pueden volver a casa porque nadie puede cuidar de ellas, ni hay centros que las acojan. Y el viaje termina en Girona, donde un equipo de atención primaria ha empezado a recetar algo muy curioso a los pacientes con problemas de salud mental: paseos por el bosque. Es la llamada “receta verde”, una forma de aliviar la ansiedad y la depresión devolviendo a las personas el contacto con la naturaleza.
Años antes del secuestro del autobús de la línea 47, retratado en la película dirigida por Marcel Barrena, las luchas vecinales bullían en los barrios periféricos de Barcelona. Durante la década de los 70, mujeres y niños protagonizaron varios secuestros de este tipo, que ahora han quedado silenciados por la historia. Bru Rovira y Valentina Rojo se acercan a conocer las historias de estos movimientos vecinales, que lucharon para cambiar la vida de los barrios pobres de Barcelona donde miles de migrantes se habían establecido en chabolas y no disponían de servicios mínimos.
Entramos en el Centro Penitenciario de Álava para conocer a los reclusos que trabajan en talleres de panadería, cocina, o apoyo a otros presos. Un reportaje que despierta, a su vez, un debate sobre el concepto mismo de la reinserción: ¿cómo afrontar la vuelta a la sociedad de quienes cometieron delitos atroces? ¿Somos capaces de tratar a todos los presos por igual, independientemente de los delitos que hayan cometido? ¿Qué papel tienen las víctimas y la sociedad en este proceso? Javier del Pino, Bru Rovira y Valentina Rojo conversan con Manuela Carmena para reflexionar sobre estas, y otras cuestiones.
En el pirineo navarro, Aritz Carballo lleva su gimnasio portátil por diferentes pueblos de la zona. Aunque los vecinos tradicionalmente hagan actividad física, cuenta el entrenador que con solo caminar no es suficiente, hace falta fortalecer los músculos y corregir posturas. Quienes acuden a las clases coinciden en que, además de los evidentes beneficios para la salud, esta actividad les ayuda a socializar y conocerse.