XXIV. Periferias

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En este episodio de ‘Carreteras secundarias’, Bru Rovira y Valentina Rojo nos llevan por caminos donde se difumina la frontera entre lo rural, lo urbano y lo global. El viaje arranca en Almendricos, donde un grupo de jóvenes ingenieros y meteorólogos calculan la lluvia que caerá en Buenos Aires, el viento que soplará en París, o la humedad que habrá en Pekín. Hasta allí nos acercamos a conocer cómo se vive en este pequeño pueblo de Murcia desde donde se predice el tiempo para todo el mundo. Seguimos hacia Torre del Burgo, en Guadalajara, un pueblo que estuvo a punto de desaparecer y que hoy sigue en pie gracias a la llegada de familias búlgaras que trabajan el campo. En este municipio, más del 80% de sus habitantes son extranjeros. Y acabamos en Mallorca, donde algunos vecinos han empezado a organizarse frente al turismo masivo. Lo hacen con ironía y cansancio a partes iguales: comiendo melón en mitad de la carretera, subiendo en masa a los autobuses turísticos o sacando las cenas a la calle para defender el espacio común.

Más episodios

Una furgoneta de psicología ambulante para personas sin hogar

Bru Rovira y Valentina Rojo recorren las calles de San Sebastián a bordo de una furgoneta que ofrece atención psicológica a personas sin hogar. Una iniciativa de la cooperativa Lotura Giza Garapena.

Agricultores contra el ladrillo: el sector primario peligra en Mallorca

El 31 de marzo cerró AGAMA, histórica lechera de Mallorca y creadora del famoso batido de chocolate ‘Laccao’. No es un caso aislado: en los últimos meses también han cerrado o entrado en crisis productores de patatas, piensos y cereales. En la isla, mientras aumenta progresivamente la población, el campo no consigue competir contra el turismo y el ladrillo. Hasta allí han viajado Bru Rovira y Valentina Rojo para conversar con agricultores, ganaderos y afectados por la crisis del sector primario en Mallorca.

Malvivir en la antigua cárcel de Palma bajo amenaza de desalojo

Bru Rovira y Valentina Rojo visitan la antigua cárcel de Palma (Mallorca) para conversar con algunas de las 200 personas sin hogar que malviven en lo que fuera el centro penitenciario de la ciudad. Por motivos de seguridad, el Ayuntamiento ha emitido una orden de desalojo, mientras los afectados reclaman una alternativa habitacional.