SER Podcast
El cohousing supone una alternativa al tradicional modelo de las residencias para mayores. Visitamos una de estas comunidades colaborativas donde sus usuarios nos explican por qué han decidido envejecer juntos en un espacio que tiene como objetivo el cuidado mutuo para un envejecimiento lo más autónomo posible y sin suponer una carga para sus familias.
Que la vivienda es un problema nadie lo puede discutir porque es una realidad que de una u otra forma nos toca a todos. Según el CIS es la principal preocupación de los españoles. Así que se buscan alternativas. Las más habituales, compartir piso para reducir gastos, adaptarse a vivir en espacios más pequeños, alejarse de la gran ciudad y también, empiezan a planteárselo algunos, las casas prefabricadas. Casas que pueden salir más económicas aunque el precio final va a depender del modelo que se elija, del precio del terreno y de que te den los permisos para instalar una vivienda de estas características. Las hay de muchos tipos, precios y de distintos materiales, pero siempre se trata de viviendas construidas por segmentos, en una fábrica, y que se montan o se entregan ya montadas en el terreno donde se ubicarán definitivamente. Para saber más, ver como son y entrar en ellas nos hemos acercado hasta Getafe, en el sur de Madrid. Allí hay una exposición permanente de Casa Redia, una empresa que también tiene sedes en Marbella y en Sevilla. Nos hemos paseado por los 12.000 metros cuadrados donde encontramos casas modulares y mobil home, empezamos por estas últimas.
¿Se puede dar alojamiento, desayuno, comida y cena, incluyendo el agua y el vino, más la limpieza diaria, servicio de recepción, wifi y en ocasiones hasta animación nocturna por 24'50 euros persona y día? A mi no me salen las cuentas y a los hoteleros tampoco. Hablamos de los viajes del IMSERSO y de lo que se paga a los hoteles que participan en el programa.
Cada año 25.000 toneladas de cremas para el sol acaban en nuestros mares y no son productos inocuos, los filtros químicos y compuestos sintéticos de estos protectores dañan la flora y fauna marina. Es más, algunos de estos componentes ya han entrado en la cadena alimentaria. Nos preguntamos si es posible proteger nuestra piel, algo absolutamente necesario, sin dañar nuestros mares. La investigadora del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía, Araceli Rodríguez participa en distintos proyectos para con seguirlo, pero nos dice que a día de hoy no es posible.