Ha desarrollado un plan de negocio para monetizar el miedo: secuestrar gente por encargo. Aunque dicha actividad es su principal fuente de ingresos, la sospecha de que sea ilegal es poderosa
En el Defensor del Oyente nos sometemos al escrutinio de la audiencia. Sugerencias, reproches, incluso insultos, son los pasos necesarios para mejorar el programa.