El suelo de los bares españoles puede cambiar por culpa del precio del serrín. Esta es una de las derivadas de las amargas quejas de los oyentes por los partes meteorológicos.
La temporada llega a su fin y este hombre considera que ha generado suficiente contenido como para cobrarlo. En el Defensor del Oyente llama nada menos que una galaxia indignada por el trato recibido en un programa anterior.