Ese es el lema de una empresa que comercializa aplausos de todos los tipos y precios. Desde un par de palmadas a gigantescas ovaciones con miles de personas.
Por suerte, el cocodrilo andaluz es más dialogante y hablando llegaron a entenderse. Además, un hincha colchonero consiguió una entrada en la reventa a cambio de sus córneas. No me compensa, afirma.