El País
El alto el fuego del 10 de octubre ha dado a los gazatíes una pausa, pero no un hogar. Tras dos años de bombardeos, el 92% de las viviendas está dañado o destruido, según la ONU. Nadie ha pedido a Israel que reconstruya lo que arrasó, pero algunos miembros de su Gobierno ya hablan de planes inmobiliarios para la Franja. Gaza es hoy un territorio en ruinas y, mientras los gobiernos discuten, los vecinos barren, apuntalan muros y tratan de empezar de nuevo entre los escombros.
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CRÉDITOS
El Mundial de 2026 será el más grande de la historia, pero también uno de los más caros. Analizamos cómo el aumento de selecciones, los precios dinámicos y el contexto político están transformando la competición desde los costes para los aficionados hasta las tensiones entre países organizadores.
El Papa León XIV, durante su visita a España, ha acudido al Congreso, ha oficiado una misa masiva en el centro de Madrid, ha visitado la sede de la Conferencia Episcopal Española, y a las víctimas de abusos cometidos por curas, sacerdotes o miembros de la Iglesia, les ha ofrecido un encuentro privado. Pero, no a todas. “Nos mareaban un poco. No han sido honesto en ese sentido de decir: ‘oye, pues no nos escribas porque no te vamos a recibir’”, cuenta Ciro Molina, víctima de abuso por parte del cura de su parroquia y portavoz de la Asociación Infancia Robada (ANIR), sobre las respuestas recibidas a sus cartas e emails solicitando ser parte de ese grupo de víctimas que pudo verse en privado con el líder de la Iglesia. EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es. Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es.
La España que recibe a León XIV es menos católica que nunca. La pérdida continuada de fieles se ha visto acompañada por un descenso de vocaciones y sacerdotes y dibuja una Iglesia más pequeña y envejecida que la que conocieron Juan Pablo II o Benedicto XVI. Sin embargo, pocas instituciones conservan hoy la capacidad de movilizar recursos, ocupar el espacio público y detener el ritmo cotidiano de una capital como todavía lo hace la Iglesia.