¿Por qué Vox gana más quedándose fuera de los gobiernos?

El País

Vox ha convertido la confrontación en una forma de ocupar espacio político sin asumir el desgaste de la gestión. Desde esa posición, puede endurecer el discurso, alimentar la tensión ideológica y reforzar una identidad basada en la impugnación constante, una estrategia que le permite conservar perfil propio y evitar los costes de gobernar.

Aunque ahora esté valorando si entra en varios de los gobiernos autonómicos que han celebrado elecciones los últimos meses, en ese equilibrio entre influencia y distancia, el partido ha comprobado que apoyar sin entrar puede resultar más eficaz que compartir poder. Mantenerse fuera le permite condicionar decisiones, presionar a sus socios y seguir presentándose como una fuerza ajena al sistema, sin quedar atrapada en las renuncias, contradicciones y peajes que impone cualquier tarea de gobierno.

En este episodio de Hoy en EL PAÍS, Ana Fuentes habla con Ángel Munárriz, que analiza por qué VOX se ha resistido hasta hace poco a entrar en los gobiernos del PP, qué cálculo político hay detrás de esa decisión y cómo la antipolítica puede acabar premiando más la protesta que la gestión.

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El auge de los pastores evangélicos con datáfono seduce a la derecha

Las iglesias evangélicas, y en especial las corrientes pentecostales y neopentecostales, crecen en España al calor de nuevas comunidades migrantes, sobre todo latinoamericanas. El fenómeno ya se ve en la publicidad del metro, en los grupos de oración por WhatsApp, en los templos instalados en naves industriales y en macroeventos gratuitos que reúnen a decenas de miles de personas con mensajes de salvación, sanación y prosperidad. Estos espacios ofrecen comunidad, compañía y una red de apoyo a personas recién llegadas o en situación precaria, pero también plantean preguntas sobre la relación entre fe, dinero e influencia. Algunos pastores vinculan la creencia religiosa con donaciones, sacrificios y promesas de mejora material. Madrid concentra ejemplos llamativos, como la llamada “milla de oro evangélica” de Carabanchel, con decenas de templos en naves industriales, o grandes encuentros en recintos como el Metropolitano y Vistalegre. En este episodio de Hoy en EL PAÍS, Ana Fuentes conversa con la periodista Lucía Franco, autora de un reportaje sobre el auge del evangelismo en Madrid, y con Eduardo Saldaña, codirector de El Orden Mundial. Juntos analizan por qué estas iglesias crecen entre comunidades migrantes vulnerables, cómo se han extendido desde Estados Unidos y América Latina y por qué sectores de la derecha se acercan a ellas por su capacidad de movilizar voto latino, pese a las contradicciones con parte de su discurso migratorio. CRÉDITOS: Presenta: Ana Fuentes Diseño de sonido: Nacho Taboada Dirección: Ana Alonso Coordinación: José Juan Morales Sintonía: Jorge Magaz  

Una sangre común

María Eugenia Sampallo Barragán es hija de desaparecidos de la dictadura militar argentina. Al descubrirlo, en una decisión sin precedentes, se querelló contra el matrimonio que la crio, sus apropiadores. Esta es su historia. Texto y narración: Leila Guerriero. Maria Eugenia Sampallo Barragán: Natalia López Las intervenciones de Carolina Rímini, Mariana Sanguiliano, Emírledes Sampallo, Alicia Lo Giudice, Ivana Roitberg y Olga González las lee Leila Guerriero. Las de Guillermo Roldán, Andrés Beccar Varela, Gustavo Rojas, Tomás Ojea, Manuel Gonçalves Granada y Félix Crous las lee Ian Garrahan Diseño sonoro: Nicolás Tsabertidis Dirección: Ana Alonso Agradecimientos a Luisa Arditi

La bronca política complica el brote de hantavirus: "Sin cooperación es imposible controlar un brote”

Sin cooperación entre administraciones “es imposible controlar un brote”, advierte Mar Faraco, secretaria y portavoz de la Asociación de Médicos de Sanidad Exterior, que lamenta que el “ruido mediático” haya complicado la gestión del crucero con casos de hantavirus. Faraco sostiene que la actuación sanitaria requiere siempre colaboración con la comunidad autónoma donde está el puerto, porque Sanidad Exterior no dispone de “ambulancias” ni “hospitales”. “Si esa cooperación no se da, es imposible controlar un brote. Pero ni aquí, ni en Rusia ni en Estados Unidos”, subraya. La médica insiste en que el episodio era “absolutamente controlable” y pide rebajar la alarma: “Esto es un brote en un barco, no es la pandemia”. La llegada a Canarias de un crucero con varios casos sospechosos de hantavirus ha provocado un importante lío político entre administraciones y partidos. El buque, que solicitó atracar para atender a los afectados, puso en alerta a las autoridades sanitarias y desató un cruce de reproches sobre la gestión de la emergencia y la seguridad en los puertos del archipiélago. Mientras el Gobierno central defendía que se actuó conforme a los protocolos internacionales, desde el Ejecutivo canario se reclamaba mayor coordinación y antelación en la información. El episodio ha reabierto además el debate sobre los protocolos ante crisis sanitarias vinculadas al turismo y el papel estratégico de los puertos canarios. El Gobierno autonómico ha pedido revisar los mecanismos de actuación y reforzar los recursos sanitarios, mientras que el Ejecutivo central acusa a algunos dirigentes de utilizar el miedo con fines políticos. Más allá de la gestión concreta del crucero, el caso ha dejado al descubierto una nueva brecha institucional en un asunto especialmente sensible para las islas.