El País
España se hunde en el Informe PISA, la gran evaluación internacional que organiza la OCDE para medir el rendimiento de los estudiantes de entre 15 y 16 años. Se presentan casi 800.000 jóvenes de noventa países, 30.000 de ellos españoles, pero no se les mide a ellos individualmente: se mide un sistema educativo. Y España ha salido muy mal parada.
La prueba se realiza cada tres años, y en la publicada en 2026 casi ningún país mejora su resultado respecto a la anterior, pero lo de España es especialmente dramático: saca su peor nota desde el año 2000. La bajada es muy acusada en comprensión lectora pero también en matemáticas y en ciencias. Se trata de una generación que ha nacido ya entre pantallas y según la OCDE esa puede ser una de las causas. Pero hay muchas otras, complejas y de carácter socioeconómico.
Veinticinco años después del 11-S, Estados Unidos afronta una transformación profunda de su papel en el mundo. Aquel atentado reorientó su política exterior, desembocó en las invasiones de Afganistán e Irak y normalizó una nueva relación entre seguridad, vigilancia y derechos. Donald Trump, que entonces era solo un empresario neoyorquino, acabaría llegando a la Casa Blanca en buena medida sobre el rechazo a ese legado y a sus “guerras interminables”.Con Guillermo Altares, jefe de Internacional de EL PAÍS, nos preguntamos qué ruptura ha sido más profunda: la del 11-S o la de Trump. Y hasta qué punto el trumpismo es, en realidad, una consecuencia de los fracasos que dejó la respuesta estadounidense a los atentados.
Los documentos desclasificados este miércoles por el Gobierno permiten reconstruir qué se sabía antes de la llevada masiva de inmigrantes a Ceuta. El 29 de julio ya se habían registrado en varios grupos de Whatsapp y Facebook convocatorias para cruzar por mar y por la valla. El CNI avisó de ello a la Guardia Civil, a la Delegación del Gobierno y también a los servicios secretos marroquíes. Al día siguiente, cuando empezaban a entrar miles de personas, la inteligencia militar hablaba ya de la “pasividad” de Marruecos. Así que la pregunta es inevitable: si había avisos y llegaron a quienes podían actuar, ¿por qué no se llegó a tiempo? Con Juana Viúdez, reportera de Nacional de EL PAÍS que ha formado parte del equipo dedicado a analizar los documentos desclasificados, reconstruimos quién sabía qué, cuándo lo supo y hasta dónde llegó esa información. Y con Carlos Cué, que cubre la información del Gobierno, hacemos la lectura política: si estos papeles refuerzan la versión del Ejecutivo de que era imposible prever la magnitud de la crisis o, por el contrario, la debilitan; y cómo puede aprovechar la oposición las contradicciones que dejan al descubierto.
Alemania parecía uno de los países mejor vacunados contra la extrema derecha. Sin embargo, tras las elecciones del pasado 6 de septiembre vemos que el partido de ultraderecha AfD ya no es una fuerza marginal ni de protesta, sino una opción de gobierno para casi el 44% del electorado en Sajonia-Anhalt. Con Cristian Segura, corresponsal de EL PAÍS en Berlín, analizamos quién está votando a AfD, qué ha cambiado desde la crisis migratoria de 2015 y por qué en el este de Alemania el partido ha conseguido convertir el malestar en una fuerza política dominante. Y con Marc Bassets, subdirector de Opinión y ex corresponsal en Alemania, miramos la paradoja de fondo: si ni siquiera ese país consigue contener a la ultraderecha, ¿quién puede hacerlo? ¿Está fallando el cordón sanitario? ¿Y estamos viendo allí el anticipo de lo que puede pasar en el resto de Europa?