El País
Los grandes empresarios de la inteligencia artificial han empezado a lanzar advertencias cada vez más graves sobre los riesgos de la tecnología que ellos mismos desarrollan. Dario Amodei, de Anthropic, habla de sistemas capaces de hacerse con buena parte de internet; Sam Altman ha vinculado la seguridad al aplazamiento de una futura salida a Bolsa. Y todo ocurre en un momento en el que estas compañías necesitan cantidades enormes de capital para seguir creciendo.
Con Nuño Rodrigo, periodista de Cinco Días, analizamos qué hay detrás de ese frenazo y qué intereses económicos están en juego. Los compañeros de Tecnología Jordi Pérez Colomé y Manuel G. Pascual explican el debate que se está abriendo en Silicon Valley sobre la autorregulación y los intentos de OpenAI, Anthropic y Google de fijar estándares para el sector.
Además, comparamos las respuestas que están dando Estados Unidos, China y Europa ante una tecnología que avanza más deprisa que buena parte de las leyes destinadas a controlarla.
CRÉDITOS:
Hace tres años, la escritora palestina Adania Shibli sufrió una cancelación muy sonada en la Feria del Libro de Frankfurt. Se suspendió el acto previsto en torno a Un detalle menor, su novela sobre la violación y asesinato de una joven palestina a manos de soldados israelíes, y Shibli fue acusada personalmente de promover la violencia contra los israelíes. Ella sostiene que aquella interpretación decía más de quienes leían el libro que del propio libro. Hablamos con ella en Madrid, durante la promoción de su último libro, Engaño, sobre cómo la ocupación transforma la vida cotidiana de los palestinos: el tiempo robado en los controles militares, el aislamiento, la cárcel, la lengua árabe relegada y un futuro que para sus personajes llega a convertirse en “un concepto terrorífico”. Shibli recuerda los años en los que Palestina era un lugar fascinante para los artistas de todo el mundo, en el que se publicaban más de 80 periódicos diferentes. Respecto a las próximas elecciones en Israel, sostiene que la campaña llega en un momento en que discursos antes marginales sobre los palestinos y su destrucción se han normalizado en la política israelí. CRÉDITOS: Realiza y presenta: Ana Fuentes Dirige: Ana Alonso Coordina: José Juan Morales Diseño de sonido: Nicolás Tsabertidis Sintonía: Jorge Magaz
Seguro que te han aparecido en redes sociales: caras hermosas que cantan con un vozarrón impresionante sin mucho esfuerzo. Parecen reales pero no lo son. Son artistas hechos con Inteligencia Artificial. “No es que sea mala persona, es que ya no aguanto ni una”, canta Nyla Stone, una de las que se ha hecho viral este año. Pero no es la única. De hecho, son tantas que Spotify, la plataforma sueca de streaming, ha anunciado que empezará este mes a identificar a aquellos perfiles de artistas que no son reales con la etiqueta “persona IA” y dejará de recomendar sus canciones en sus playlists. Una respuesta a quienes critican que estos artistas le están quitando el puesto a músicos reales, que tardan años en producir lo que la IA imita en segundos. “Es música hecha con una instrucción, un prompt que se le da a una IA. Se le pide una canción, varias canciones, o un álbum entero, incluso. Con un esfuerzo mínimo se puede hacer música, se puede subir a Spotify y ganar dinero”, cuenta el periodista Pablo G. Bejerano en este episodio de Hoy en EL PAÍS. Eso también quiere decir que una misma persona puede producir canciones bajo el paraguas de varios artistas diferentes, como es el caso de Manuel Valencia, director creativo de Anymal Media, una firma colombiana que diseña estrategias de marketing para artistas reales, como Aitana o Sebastián Yatra. Él ha fundado ahora Críptica, una discográfica que solo maneja artistas creados con IA: “Al quitar el obstáculo del ser humano podemos ser un poco más arriesgados a la hora de hacer propuestas artísticas, o propuestas culturales, o propuestas de mercado”, explica. Ahora mismo manejan cerca de 18 creaciones diferentes. “Nuestros personajes representan unos arquetipos atractivos, como es el caso de nuestro artista más exitoso Saúl del Río”, comenta Valencia en relación al perfil que tiene más de 500,000 oyentes mensuales en Spotify. “Al tener música que habla de un paradigma romántico devoto e infinito, y que además lo ves en un empaque de un hombre absolutamente guapo, pues se convierte en una fantasía femenina muy aspiracional”, admite. Sobre ese tipo de artistas, la cantante malagueña Anni B Sweet, que estrenará nuevo disco en octubre, dice: “Lo que más me preocupa es que estamos llamando ‘artista’ a algo que no es una persona. No tiene historia, no ha vivido nada, no tiene nada que contar, no tiene una necesidad de expresarse. Para mí la música no es solamente el sonido que sale de los altavoces. A mí también me importa lo que hay detrás”. En este episodio, además, Cristina Perpiñá-Robert, directora general de la SGAE (la Sociedad General de Autores y Editores), explica cómo funcionan los derechos de autor en estas canciones y los planes de la Sociedad para defender los derechos de los músicos frente a esta nueva competencia. CRÉDITOS Realiza: Verónica Figueroa Diseño de sonido: Ignacio Taboada Coordina: José Juan Morales Dirige: Ana Alonso Más información Spotify quiere acabar con los engaños: así identificará a los artistas creados con IA La amenaza fantasma: la IA inunda las plataformas de música ‘fake’ Grupos falsos y canciones artificiales, al asalto de YouTube y Spotify
Veinticinco años después del 11-S, Estados Unidos afronta una transformación profunda de su papel en el mundo. Aquel atentado reorientó su política exterior, desembocó en las invasiones de Afganistán e Irak y normalizó una nueva relación entre seguridad, vigilancia y derechos. Donald Trump, que entonces era solo un empresario neoyorquino, acabaría llegando a la Casa Blanca en buena medida sobre el rechazo a ese legado y a sus “guerras interminables”.Con Guillermo Altares, jefe de Internacional de EL PAÍS, nos preguntamos qué ruptura ha sido más profunda: la del 11-S o la de Trump. Y hasta qué punto el trumpismo es, en realidad, una consecuencia de los fracasos que dejó la respuesta estadounidense a los atentados.