El País
Cuatro meses después de que la policía encontrara las joyas en la caja fuerte de su despacho, José Luis Rodríguez Zapatero ha explicado que las piezas más valiosas fueron un regalo del rey de Arabia Saudí en 2007, cuando era presidente del Gobierno. Es una versión que contradice las primeras explicaciones de su entorno: su entonces portavoz, Luis Arroyo, habló de herencias y regalos valorados en apenas 30.000 o 50.000 euros y llegó a negar expresamente que procedieran de Arabia Saudí.
José Marcos cuenta qué está provocando el caso dentro del PSOE. Ferraz mantiene públicamente su confianza en Zapatero y apela a la presunción de inocencia, pero en privado dirigentes socialistas expresan malestar por sus contradicciones, por haber tardado meses en aclarar el origen de las piezas y por haber aceptado un regalo de ese valor de la monarquía saudí. La última explicación ha abierto además otra discusión incómoda: Zapatero recibió las joyas cuando estaba vigente el Código de Buen Gobierno aprobado por su propio Ejecutivo, que establecía límites a los regalos que podían aceptar los altos cargos.
Natalia Junquera explica qué sabemos de las joyas y qué queda por demostrar. Una tasación judicial las valora en 1,3 millones de euros, aunque Zapatero cuestiona esa cifra, y Arabia Saudí todavía debe corroborar el origen que ahora alega el expresidente. Analizamos también qué dicen los expertos sobre las posibles consecuencias: desde las implicaciones fiscales, que en su caso estarían prescritas, hasta la cuestión de por qué aquellas piezas no fueron entregadas a Patrimonio Nacional, como sí ocurrió con otros regalos recibidos de la monarquía saudí.
CRÉDITOS:
Hace diez años, una entrada de concierto costaba de media en España unos 42 euros. En 2024, el precio se había duplicado hasta los 84. Y para algunos de los grandes fenómenos internacionales, estar dispuesto a pagar ya ni siquiera garantiza poder estar allí: antes hay que superar registros, preventas, códigos y colas virtuales con cientos de miles de personas. La industria de la música en directo se ha masificado y giras como las de Bad Bunny, Taylor Swift, Shakira u Oasis convierten cada concierto en un evento que va mucho más allá de la música y que, con el impulso de las redes sociales, ha cambiado nuestra forma de vivirla. Ya no solo pagamos por escuchar a un artista: pagamos por el espectáculo, por la experiencia y por poder decir que estuvimos allí. En este episodio de Hoy en EL PAÍS analizamos cómo hemos llegado hasta aquí, por qué las entradas son cada vez más caras, y qué ocurre cuando la demanda es tan grande y la oferta cada vez más pequeña y selectiva. CRÉDITOS: Realiza: Elena Pampliega Diseño de sonido: Nicolás Tsabertidis Presenta: Ana Fuentes Dirige: Ana Alonso Coordina: José Juan Morales Sintonía: Jorge Magaz
Maricarmen Abascal tiene 87 años y llevaba 71 viviendo en el mismo piso del barrio madrileño de Retiro. Este miércoles ha salido de allí en camilla, después de que la Policía ejecutara su desahucio al cuarto intento. Fuera la esperaban cientos de personas. Durante meses, vecinos, activistas y figuras de la cultura se habían movilizado para impedir que perdiera una casa que forma parte de toda su vida.El origen del conflicto está en un contrato de renta antigua firmado por su padre en 1956. Después pasó a su madre y, tras la muerte de esta, a Maricarmen. Durante años siguió pagando el alquiler, pero la actual propietaria, la empresa Urbagestión, reclamó la extinción del contrato por tratarse de una segunda subrogación. Maricarmen ganó en primera instancia, pero la Audiencia Provincial revocó aquella sentencia y el Tribunal Supremo terminó dando la razón a la propiedad. Este desahucio ha provocado una gran movilización tanto en el ámbito político como entre la sociedad. Miles de personas han llenado las calles de Madrid en una manifestación espontánea que comenzó frente al ático que compró la Comunidad de Madrid en Chamberí. La protesta ha congregado a 10.000 personas según la Delegación del Gobierno.Con Lucía Franco, periodista de EL PAÍS que ha seguido el caso y ha hablado varias veces con Maricarmen, reconstruimos cómo se ha llegado hasta aquí. Y con Gorka R. Pérez, periodista especializado en vivienda, analizamos qué dice la ley y por qué las medidas de protección a personas vulnerables no han evitado este lanzamiento. CRÉDITOS: Realizan: Ana Fuentes y Víctor Rojo Presenta: Ana Fuentes Dirección: Ana Alonso Coordinación: José Juan Morales Diseño de sonido: Nacho Taboada Sintonía: Jorge Magaz
El domingo pasado, un grupo de vecinos de Ceuta atacó a pedradas y con huevos un coche porque creía que dentro viajaban miembros de una ONG llegada a la ciudad para ayudar a los migrantes. No era así. El vehículo pertenecía a la diputada ceutí Julia Ferreras, que se identificó mientras sus conciudadanos trataban de abrir el vehículo y rompían una de sus lunas. Algunos siguieron incluso después de saber quién era.El incidente violento resume algo que va mucho más allá de Ceuta. Las ONG, durante décadas asociadas a la ayuda humanitaria, se han convertido en blanco de sospechas, bulos y acusaciones. En la ciudad autónoma reciben críticas a diario acusándolos de favorecer la inmigración irregular, de responder a intereses políticos e incluso de traficar con personas. La enviada especial de EL PAÍS a la ciudad autónoma, Bárbara Ayuso, nos cuenta cómo se ha llegado a un clima en el que voluntarios, activistas y periodistas se sienten señalados. Con Patricia Rodríguez Blanco, de Planeta Futuro, hablamos de cuándo empezó a deteriorarse la confianza en las ONG, quién alimenta ese relato y qué consecuencias está teniendo para un sector que, al mismo tiempo que afronta más emergencias, cuenta con menos recursos y trabaja en entornos cada vez más hostiles. CRÉDITOS: Realiza: Verónica Figueroa Presenta: Ana Fuentes Dirección: Ana Alonso Coordinación: José Juan Morales Diseño de sonido: Nacho Taboada Sintonía: Jorge Magaz