Ya no se puede decir nada

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Aitor Albizua, nuestro auditor, ha venido con un mensaje claro: "En este programa ya no se puede decir nada".  Dará sus alegatos y luego meterá cizaña con la jefa. Deseadle suerte.

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La propuesta de Rufián, el berrinche de González y el pulso de Vox al PP

Análisis con Antón Losada, Mariola Urrea y Pablo A. Iglesias. Gabriel Rufián responde que prefiere el apoyo popular al apoyo político en respuesta a las críticas de los partidos de izquierdas a su propuesta de alianza. Mientras, Sumar entra en el debate sobre si Yolanda Díaz debe liderar su refundación ante el rechazo de Izquierda Unida. Mientras, Felipe González dice que votará en blanco si Pedro Sánchez es el próximo candidato del PSOE. Además, el expresidente del Gobierno considera "peor" pactar con Bildu que con Vox. Patxi López responde que le da pena que González se haya convertido en una referencia de la derecha. Y en las negociaciones de Extremadura y Aragón, Vox avisa de que ahora mismo votará contra la investidura de María Guardiola en Extremadura. El PP da por hecho el bloqueo por lo menos hasta que se pasen las elecciones en Castilla y León.

La izquierda tantea la posibilidad de una unidad para frenar a la extremaderecha

Mientras la extrema derecha no deja de crecer y de imponer sus exigencias al PP para formar los gobiernos autonómicos, la izquierda que forma Sumar sopesa la posibilidad de una fuerza conjunta que movilice al electorado y frene el auge de los ultras. En paralelo, Gabriel Rufián reaviva su intención de unificar a todos los grupos de izquierdas, aunque no cuenta ni siquiera con el apoyo de su partido. Además, Pedro Sánchez comparece en el Congreso, por primera vez este año, para dar explicaciones sobre los accidentes ferroviarios de Adamuz y Gélida. Y el expresidente Felipe González afirma que no apoya a Sánchez y que, él, no pactaría con Vox pero "a mucha más distancia" pactaría con Bildu.  

Maruja Torres: "Nada me gustaría más: una casa común en donde todas las izquierdas pudieran entenderse y sacarnos adelante"

Siente desconfianza ante quienes proponen un reajuntarse, temiendo que la izquierda termine como una pensión de aislados pensionistas que no se saludan por los pasillos. Sin embargo, nada le gustaría más que una casa común donde todas las izquierdas puedan entenderse y sacarnos adelante. Reclama un espacio donde los desencantados encuentren instrucciones precisas más allá de la obvia de votar, frente a los actuales líderes vociferantes.