Patricio es un emprendedor que se niega rotundamente a que el Estado se quede con parte de lo que ha ganado con el sudor de su padre: “No pienso contribuir que perrosanxe se enriquezca a mi costa”.
Jacinto, un peluquero empático, no quiere dejar a nadie atrás y ofrece servicio de lavado y corte por teléfono o videollamada para que los discapacitados capilares puedan seguir sintiendo la experiencia de cortarse el pelo.