Esto del LoverGate me está resultando demasiado complicado de entender, así que nos hemos comprometido a explicarlo todo muy clarito en una cronología con pura esencia española, como le gusta a Ayuso. Otro que también le gusta es Fachascal, que va a la toma de posesión de Trump para no trabajar otra vez. Y quizás estoy un poco enfadado. Solo un poco.
A nadie le gusta vomitar. Creo. Pero algunas personas poseen una animadversión irracional a ello. Angy Fernández es una de ellas, y ha querido venir a la terapia de Manuel Burque para hablar de ello, aunque seguro que a él le pasa algo parecido.