Podium
Nuestro objetivo es demostrar que España ha sido y es un país mucho más innovador de lo que solemos pensar. El divulgador científico, Alejandro Polanco, autor de “El legado del ingenio: 365 grandes inventos españoles”, rompe el típico mito de que “aquí no se inventa” y muestra todo lo contrario: España ha generado inventos brillantes, muchos de ellos adelantados a su tiempo y poco conocidos.
Y en el repaso que haremos, tiene cabida el botijo, el lapis specularis o el aparato para volar de Ibn Firnás que fabricó en el siglo IX. ¿Quién era Noherlesoom, un astrónomo de pueblo que creó los boletines meteorológicos? ¿Hubo mapas donde ya se establecía la declinación magnética (por ejemplo, de Alonso de Santa Cruz)? ¿Acaso el telescopio lo inventó Joan Roget? ¿Qué fue de Francisco Sanz y sus actores mecánicos? ¿La pluma estilográfica fue un invento de Francisco de Paula? No puede faltar la mención a la expedición filantrópica de la viruela de Balmis e Isabel Zendal. O la hazaña del pastor Diego Marín, pionero de la aviación, y mucho menos la de Lorenzo de Gusmao y su Passarola.
Juan Ignacio Cuesta comentará sobre los relojes y autómatas de Juanelo Turriano. David Sentinella sobre el origen del Ibuprofeno y el navegador portátil. Carlos Canales del galeón y otros métodos de transporte marítimos. Marcos Carrasco de técnicas rupestres de pintura utilizando tuétano, grasa animal y pinceles. Y Jesús Callejo hará una remembranza de Mónico Sánchez y sus aparatos portátiles de Rayos X.
En la Extróbula abarcaremos otros inventos y descubrimientos curiosos como el realizado por Ángela Ruiz Robles y su “enciclopedia mecánica”, o los adelantos cinematográficos de Segundo de Chomón o el llamado “Sincronizador Ayuso” o la pila de Ramón Gabarró (que se adelantó a Duracel) o la influencia negativa que tuvo el corsé en las mujeres durante muchos años.
Llega a Escobulandia la escritora Olga Luján para hablarnos de una novela histórica muy original en cuanto a su argumento, “La teniente de ayas”, ambientada en la corte de los Borbones en la España del siglo XIX. Está inspirada en la figura real de doña Francisca Tacón y Aché, una mujer cartagenera excepcional que fue llamada al Palacio Real para convertirse en teniente de Ayas, o sea, educadora de los cinco hijos de la reina Isabel II y especialmente del heredero de la Corona, el futuro rey Alfonso XII. Ese periodo convulso nos servirá para saber cómo era la estructura del personal doméstico y cortesano, totalmente jerarquizado, en la Corte española. Por supuesto, nos adentraremos en las intrigas palaciegas y en el salseo de los hijos de la reina Isabel II que doña Francisca tuvo que educar moralmente, a sabiendas que ninguno de ellos era del rey Francisco de Asís. La crisis de la revolución de La Gloriosa de 1868 la obligó a dejar su cargo. Su vida, tal como la retrata Olga Luján, nos servirá para conocer a la única mujer que fue institutriz de dos generaciones de reyes, nombrada “abuela aya”, y recibir finalmente el título de condesa de Peralta por la regente María Cristina de Habsburgo-Lorena en nombre de Alfonso XIII.
Se dice que fue un hombre culto, asceta y muy carismático que promovía una vida de austeridad, oración y estudio de los Evangelios Apócrifos. Sus seguidores formaron un movimiento conocido como priscilianismo cuya doctrina chocó con las ideas de varios obispos de su época, sencillamente porque sus enseñanzas y prácticas se apartaban de lo que la Iglesia consideraba ortodoxo. El arqueólogo e historiador gallego Diego Piay, autor de “Prisciliano. Vida y muerte de un disidente en el amanecer del Imperio Cristiano”, nos contará algunos secretos sobre su vida y sus viajes, así como las acusaciones que vertieron contra él, entre ellas la de permitir una participación activa de las mujeres en reuniones religiosas y practicar el maleficium. En el juicio civil celebrado en Tréveris (actual Alemania) se le acusó formalmente de prácticas mágicas, astrología y brujería. Tras un proceso injusto, el emperador Magno Máximo ordenó su decapitación en el año 385 junto con varios de sus seguidores. ¿Qué pasó luego? ¿Dónde está enterrado? ¿Qué vinculación tiene con el apóstol Santiago? ¿La calavera que hay en el museo diocesano de la catedral de Murcia podría ser la suya?
La Patagonia es una de las regiones más fascinantes del mundo en cuanto a enigmas, leyendas y sucesos poco explicados. Su enorme extensión, el aislamiento de muchos lugares y la mezcla de culturas indígenas, exploradores europeos y criaturas enigmáticas sirven para que el escritor e investigador Álvaro Anula hable de los tehuelches, habitantes primigenios de la Patagonia argentina que habrían medido más de dos metros. Sobre la Cueva de las Manos con miles de siluetas de manos pintadas hace más de 9.000 años que cubren sus paredes. De personajes y criaturas inquietantes como el Cuero del Agua, descrita como algo plano parecido a una manta raya o al cuero extendido de un novillo que flota en lagos y ríos. Según la tradición mapuche, atrapa animales y personas con tentáculos ocultos. Del Anchimallén, un pequeño ser luminoso creado mediante brujería que puede aparecer como una bola de fuego errante durante la noche. Del Trauco en el archipiélago de Chiloé al que se describe como un duende de aspecto desagradable que vive en los bosques y posee poderes sobrenaturales de seducción. Del Nahuelito que habitaría en las profundidades del lago Nahuel Huapi, cerca de San Carlos de Bariloche. O de los chenques, tumbas de piedra donde enterraban a sus difuntos que llevan aparejadas maldiciones a quien ose robar algún objeto.