¿Quiénes eran las verdaderas hijas de Felipe?

Podium

Repentinamente atravesadas por el estupor, nos damos cuenta de que, tras muchísimos y felicísimos episodios usurpando con descaro la identidad de nuestras dos infantesas predilectas, no hemos dedicado aún el tiempo y las palabras que las verdaderas hijas de Felipe merecen. Con sincero ánimo de enmienda e impregnadas del espíritu introductorio a que invitan los nuevos comienzos, en este episodio inauguramos temporada trascendiendo las caritas paliduchas y desamparadas que un día retratara Alfonso Sánchez Coello para abriros una esperada rendija en la cerrazón más íntima de Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela. Acompañadnos en este recorrido barroco por el delirante control de la salud reproductiva, las morbosidades paternas más inapropiadas de Felipe II y las rabietas más sonadas de nuestras adoradas infantas en el que además os traemos, en primicia como siempre, los secretos de una deliciosa tecnología pedagógica del juego para que os convirtáis en mujeres tan virtuosas y estudiosillas como nuestras siamesas barrocas más favoritas. Amigas, si no podéis aguantar ni un minuto más sin saber cuántos días le duraba la regla a Catalina Micaela, dadle a play. 

Más episodios

Son estas lágrimas mi manjar

“Son estas lágrimas mi manjar”, decía le beguina María de Oignies, “mi pan de cada día y cada noche. Me colman el alma, sosegándola con dulcísima unción, como pócima curativa”. Con temor de estar abusando del lamento quejicoso y plañidero en que nos sume la celdita de Rhode Island, en este episodio recurrimos a las lágrimas de nuestras visionarias, santas y biblical weepers más favoritas para categorizar y enjuiciar (pero también acariciar) nuestro propio llanto. De la taxonomía lacrimógena de Catalina de Siena y su “Doctrina de las lágrimas” al funambulismo gestual de la llorera escénica de María de Santo Domingo; de la lacrifagia, los humores sanguíneos en movimiento y los ardores vaporizados por la vista a la proteína de las lágrimas; de las lágrimas de compunción y las de dulzura a los handsome weeping boys japoneses; de los selfies afligidos de Bella Hadid a la Semana Santa y la arriesgada iconografía de la corredentora. Con el documental de Dulceida aún ardiendo en las pupilas y espoleadas por la sospecha de nuestro propio sadfishing, nos preguntamos si será cierto que, como decía Ángela de Foligno, “en el instante el que el mundo adula y mira, más crecen las lágrimas”. Amiga, si quieres saber qué opinaba nuestra Santa Teresa sobre las “personas tiernas que por cada cosita lloran” y descubrir la receta con huevo asado de Agustín Farfán para detener las lágrimas, prepárate para el copiosísimo derrame de este episodio y dale a play. 

Ermitañas teatreras, monjas performers y actrices barrocas

Con un poquito de espanto pero con infinita voluntad de sacudirnos las soledades de la celda, Las hijas de Felipe nos asomamos temblorosas al escenario del Teatro Isabel la Católica de Granada deseando encontrar en nuestro repertorio de intérpretes eremitas, monjas performers y actrices barrocas todo el donaire, el copete y el meneo del desparpajo escénico que nos falta. La Calderona, Jusepa Vaca, La Baltasara, María Riquelme, las tiktokers mercedarias del Niño Jesús, las Tomasas del Albaicín, Marcela de San Félix y las dominicas de la Toscana: de todas ellas aprendemos a mudar el color de las caritas con destreza reptiliana, a transformar el eremitorio en espectacular epicentro del showbusiness y a dementar los ánimos con mil sainetes y atractivos. Pero es en nuestra charlita final con Verde Prato donde realmente descubrimos todos los entresijos para colmar de presencia un escenario. ¿Te urge saber cómo se entretenían tras el recato de las celosías las monjas trinitarias de Madrid? ¿No aguantas ni un segundo más sin elegir tu actriz barroca favorita, tu monja performer, tu ermitaña teatrera? Amiga, dale a play.  Gracias infinitas al Festival de Jóvenes Realizadores de Granada por acogernos y por hacernos olvidar por un ratito los sinsabores de la vida doctoral. 

Carceleras y encarceladas: “Muger contra mugeres”

Arropadas por nuestro propio encierro y acunadas por nuestras incontenibles fantasías de domesticidad, en este episodio buscamos nuestro terapéutico sosiego en monjas encarceladas que, desde la soledad de su celda nos instan a mostrar siempre “pecho y corazón”, en mártires sufridoras que ni ante las más truculentas torturas perdían el “sonrís” de sus rostros, y en aberrantes carceleras que, miradas con más cercanía, se nos revelan en realidad como hábiles mujeres en busca de su rinconcito de autoridad barroca. Pecando un poco de anacrónicas, os llevamos de las reliquias de las sevillanas Santa Justa y Santa Rufina hasta el delirante proyecto de encarcelamiento femenino de vuestra nueva villana favorita, Magdalena de la Cruz, y sus espeluznantes resonancias con la Sección Femenina, pasando por la inquietante preocupación de los funcionarios sevillanos por las “sodomas de torpeza” que eran las cárceles de mujeres. Si queréis saber cuál de nuestras carmelitas predilectas vivió encarcelada en la más absoluta soledad en Lisboa, qué comían las mujeres en las cárceles de Sevilla en 1608 o la obsesión con la higiene y la salubridad conventual de nuestra Santa, dadle a play, amigas.