Son estas lágrimas mi manjar

Podium

“Son estas lágrimas mi manjar”, decía le beguina María de Oignies, “mi pan de cada día y cada noche. Me colman el alma, sosegándola con dulcísima unción, como pócima curativa”. Con temor de estar abusando del lamento quejicoso y plañidero en que nos sume la celdita de Rhode Island, en este episodio recurrimos a las lágrimas de nuestras visionarias, santas y biblical weepers más favoritas para categorizar y enjuiciar (pero también acariciar) nuestro propio llanto. De la taxonomía lacrimógena de Catalina de Siena y su “Doctrina de las lágrimas” al funambulismo gestual de la llorera escénica de María de Santo Domingo; de la lacrifagia, los humores sanguíneos en movimiento y los ardores vaporizados por la vista a la proteína de las lágrimas; de las lágrimas de compunción y las de dulzura a los handsome weeping boys japoneses; de los selfies afligidos de Bella Hadid a la Semana Santa y la arriesgada iconografía de la corredentora. Con el documental de Dulceida aún ardiendo en las pupilas y espoleadas por la sospecha de nuestro propio sadfishing, nos preguntamos si será cierto que, como decía Ángela de Foligno, “en el instante el que el mundo adula y mira, más crecen las lágrimas”. Amiga, si quieres saber qué opinaba nuestra Santa Teresa sobre las “personas tiernas que por cada cosita lloran” y descubrir la receta con huevo asado de Agustín Farfán para detener las lágrimas, prepárate para el copiosísimo derrame de este episodio y dale a play. 

Más episodios

Arquitecturas de emergencia

“Me vi harto imperfecta aquel día”, cuenta en su Libro de las fundaciones una agobiadísima Santa Teresa al recordar las desazones de una capilla mal tejada y unas paredes sin encalar. Las amigas que guarden en las pupilas el dolorcillo perenne de haber emprendido obras en casa harán suyo el desasosiego de la Santa: “yo no sabía qué hacer, sino que me estaba deshaciendo, y dije a nuestro Señor casi quejándome que, o no me mandase entender en estas obras, o remediase aquella necesidad”. Desde nuestra perpetua bilocación y sin morada que acomodar, Las hijas de Felipe nos lanzamos impúdicamente al intrusismo profesional con un episodio en directo desde el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid en el que pasamos de puntillas por la figura del arquitecto barroco para por fin hablaros de la arquitecta Plautilla Bricci, de monjas mañosísimas, de conventos en apuros, de arquitecturas de emergencia e incluso de nuestras propias ansiedades con lo público y lo privado, con la celda y el claustro. Amiga, si quieres saberte al dedillo cada percance del grand prix conventual carmelita, dale a play.

Cosa de sueño, gozo cumplido: Santa Teresa

Con las orejillas encendidas por el entusiasmo y el corazón completamente arrebatado, esta semana os regalamos los oídos y, excepcionalmente, la mirada, con un episodio que es todo cosa de sueño, auténtico gozo cumplido.  Entre ostentosas iglesias marmoladas, caóticas fundaciones carmelitas, cotizadas reliquias y una miríada de apropiaciones, dedicamos este episodio a compartir con vosotras nuestra imagen más personal y predilecta de Santa Teresa. Tiritando de nervios y ternura, y muy blanditas de condición, escuchamos en primicia la nueva y deliciosa canción de Chico y chica, “Santa Teresa de Jesús”, y charlamos con la maravillosa Paula Ortiz sobre su próxima película “Teresa”: todo para celebrar a nuestra santa más elástica y proteica, astutísima aguililla social y verdaderamente embaucadora, porque, como diría ella misma, “es raro que yo me confunda en algo y caigo bien a todo el mundo porque lo sé y lo digo yo”. Si no puedes esperar a escuchar la canción que no te vas a querer quitar de la cabeza nunca jamás, si te urge descubrir a quién le atronó la garganta cuando la Santa le dio a probar un pedacito de melón, o si te deshaces de impaciencia por conocer con qué nombres de profesas se apartarían del siglo Alicia, José Luis (Chico y chica) y Paula no esperes más y corre a darle a play. *  Por una ineludible diacronía barroca, los audios de Alicia San Juan, la cantante de Chico y chica, están en el clip final que corona el episodio. 

Mundos abreviados

De sobra es sabido que las hijas de Felipe vivimos, como fray Bernardino de Laredo, en un incesante elogio de lo diminuto. Por eso, en este episodio y alentadas por la calidez navideña, nos sumergimos en la temporalidad privada de la miniatura, recorremos los belenes más extravagantes de las clausuras barrocas y os revelamos, con muchísimo deleite, los rituales, jolgorios y celebraciones carmelitas que pautaban la cerrazón de los conventos durante la navidad. Arpías, corales, loros, papagayos, escondites sacros, belenes queers, recuerdos de casitas de muñecas y canastillas místicas atiborran nuestro episodio más delicado hasta la fecha. Si no podéis vivir ni un segundo más sin saber dónde está Belén con el único Gaspar a lomos de un unicornio, dadle corriendo a play.