Caracol Podcast
Episodio 356 con Roberto Junguito Pombo, empresario que presidió durante siete años la Organización Corona, después de haber liderado Cerrejón, Copa Airlines Colombia y de haber pasado por Avianca, Valores Bavaria y McKinsey.
Pero este episodio no es sobre su carrera. Es sobre el muchacho bogotano que lo tenía todo hasta que el servicio militar le mostró que su normalidad era el privilegio de unos pocos. Sobre el hijo de un ministro inmenso que decidió construir su vida lejos del sector público. Sobre el ejecutivo que se quebró tres veces como empresario antes de aprender que su lugar no era empezar de cero, sino transformar lo que ya existía. Sobre el hombre que perdió a su padre en plena pandemia mientras dirigía una de las compañías más importantes del país. Y sobre el que está naciendo ahora: el que después de tener todas las respuestas está aprendiendo a desaprenderlas.
Una conversación sobre la claridad mental como disciplina cultivada, el desapego como evolución del éxito, y el momento en la vida en que aquello que te trajo hasta aquí ya no es lo que te va a llevar a donde quieres ir.
A los 25 años, Alejandro Casas dejó su trabajo como CTO convencido de que sabía todo sobre emprender. La primera semana quedó paralizado. No sabía nada.Pasó por 11 ideas diferentes. Recibió decenas de "no" de fondos de inversión. Vivió un accidente grave que lo obligó a repensar todo.Hoy es CEO de Simetrik, una empresa presente en 28 países que procesa más de 80 mil millones de dólares al año para clientes como Mercado Libre, NuBank y Rappi.En este episodio descubrimos:• Por qué las ideas no tienen valor (y qué sí lo tiene)• Cómo transformar los "no" en combustible• Qué nos falta a los latinoamericanos para construir empresas globales• Por qué en la era de la IA tenemos que soñar más grande"Creía que sabía todo sobre emprender. La realidad me enseñó humildad”, confesó Alejandro.Cambia cómo ves. Todo lo demás sigue.
Episodio #367 de Máximo Desempeño con la periodista deportiva, Liche Durán.Liche creció en Bucaramanga jugando fútbol con los primos, y con un plan: terminar el colegio e irse a ver mundo. A los quince quedó embarazada. Venía de una pelea larga con la comida y con su propio cuerpo, y el entorno le puso encima una vergüenza que no era suya.Quiso estudiar Comunicación Social. No la dejaron. Entró a Administración de Empresas, y a los dieciocho ya andaba cambiando entrevistas con jugadores por una boleta para entrar al estadio.Después vinieron RCN, Fox Sports, Win, ESPN y Caracol Radio, casi siempre siendo la única mujer en la mesa.De eso hablamos poco. Lo que hay en esta conversación es la creencia que la sostuvo y casi la rompe: que todo lo bueno tiene que doler primero. La mano dura con la que crió a su hija, repitiendo lo que le habían enseñado a ella. El día que entró a un confesionario a decir que ya no quería ser mamá, no porque no la amara, sino porque estaba agotada.La depresión de 2018 y lo que se le tuvo que romper ahí para empezar a reconciliarse.Este año fue al Mundial. Y ese dato pesa más de lo que parece, porque cuando le pregunté por el fracaso más valioso de su vida me habló de los mundiales a los que no pudo ir.Hablamos también de la diferencia entre exigirse y castigarse, que confunden casi todos los que se creen disciplinados. De lo que le hace a una mujer pasar veinte años ganándose un lugar y volverse viral por un hombre que la invadió en vivo. Y de por qué hoy lo único que quiere es ser exactamente la misma en todos sus mundos.Cambia cómo ves. Todo lo demás sigue.
Episodio #366 de Máximo Desempeño con la cantante y actriz, Patricia Manterola.Paty entró a Garibaldi a los diecisiete. A esa edad uno todavía se está armando por dentro; a ella le tocó armarse en público, con las luces encendidas y miles de personas aplaudiendo. Después llegaron la actuación, la carrera de solista y el reconocimiento en todo el continente, con un ritmo que ella describe sin adornos: dormía poco, descansaba menos, y estaba convencida de que entre más proyectos hiciera, más plena se iba a sentir.Lo interesante es que esa creencia le funcionó. No se equivocó de camino. El camino le dio todo lo que prometía, y por eso lo que vino después le costó tanto: casi todos sabemos soltar lo que nos falla, y casi nadie sabe soltar lo que gana.Hablamos de lo que le pasa a la identidad cuando se construye frente a un público. De lo que uno pierde el día que se baja de la aceleración. De lo que tiene de particular reconstruirse cuando medio continente sabe quién eres. Y de la sombra que carga la que siempre resuelve.Hay también una conversación sobre estar presente, sobre la maternidad que reordena las prioridades sin quitarte el amor por lo que haces, y sobre una perrita abandonada y enferma llamada Pippa que dice más de Paty que treinta años de escenario.Si llevas años defendiendo una forma de vivir nada más porque alguna vez te dio resultados, este episodio es para ti.