Caracol Podcast
Episodio 363 de Máximo Desempeño con el futbolista profesional, Felipe Acosta.Felipe es el futbolista al revés. No creció con hambre sino con privilegios, y cuando dijo que quería ser profesional le respondieron que para qué, si no lo necesitaba, que el fútbol no era para los gomelos. Se empeñó igual. Y lo que siguió fueron doce años durísimos: equipos que no pagaban, jugar sin salario, lesiones que él mismo agravó por no saber parar.
En esta conversación no hablamos de mentalidad ganadora. Hablamos de lo contrario: de cómo la disciplina y la terquedad que le enseñaron como virtudes fueron también lo que lo rompió, y de cómo tuvo que desarmar la creencia que lo había movido toda la vida —que valía por lo que rendía. Hablamos de los ocho meses sin equipo que resultaron ser lo mejor que le pasó, y de una pregunta que le hago sin anestesia: si su paz de hoy es real, o es una nueva armadura.Si alguna vez sentiste que vales por lo que haces bien, este episodio es para ti.
Cambia cómo ves. Todo lo demás sigue.
A los 25 años, Alejandro Casas dejó su trabajo como CTO convencido de que sabía todo sobre emprender. La primera semana quedó paralizado. No sabía nada.Pasó por 11 ideas diferentes. Recibió decenas de "no" de fondos de inversión. Vivió un accidente grave que lo obligó a repensar todo.Hoy es CEO de Simetrik, una empresa presente en 28 países que procesa más de 80 mil millones de dólares al año para clientes como Mercado Libre, NuBank y Rappi.En este episodio descubrimos:• Por qué las ideas no tienen valor (y qué sí lo tiene)• Cómo transformar los "no" en combustible• Qué nos falta a los latinoamericanos para construir empresas globales• Por qué en la era de la IA tenemos que soñar más grande"Creía que sabía todo sobre emprender. La realidad me enseñó humildad”, confesó Alejandro.Cambia cómo ves. Todo lo demás sigue.
Episodio #366 de Máximo Desempeño con la cantante y actriz, Patricia Manterola.Paty entró a Garibaldi a los diecisiete. A esa edad uno todavía se está armando por dentro; a ella le tocó armarse en público, con las luces encendidas y miles de personas aplaudiendo. Después llegaron la actuación, la carrera de solista y el reconocimiento en todo el continente, con un ritmo que ella describe sin adornos: dormía poco, descansaba menos, y estaba convencida de que entre más proyectos hiciera, más plena se iba a sentir.Lo interesante es que esa creencia le funcionó. No se equivocó de camino. El camino le dio todo lo que prometía, y por eso lo que vino después le costó tanto: casi todos sabemos soltar lo que nos falla, y casi nadie sabe soltar lo que gana.Hablamos de lo que le pasa a la identidad cuando se construye frente a un público. De lo que uno pierde el día que se baja de la aceleración. De lo que tiene de particular reconstruirse cuando medio continente sabe quién eres. Y de la sombra que carga la que siempre resuelve.Hay también una conversación sobre estar presente, sobre la maternidad que reordena las prioridades sin quitarte el amor por lo que haces, y sobre una perrita abandonada y enferma llamada Pippa que dice más de Paty que treinta años de escenario.Si llevas años defendiendo una forma de vivir nada más porque alguna vez te dio resultados, este episodio es para ti.
Episodio 365. Manuel Teodoro nació en New Orleans, hijo de un papá filipino y una mamá colombiana que lo tuvieron a los 18 años. Creció en Manila. A los 14, sus papás se divorciaron de manera violenta y su papá se llevó a sus dos hermanos. Ese día quedó abierta una herida de abandono que iba a dirigir las siguientes tres décadas de su vida.A los 16 llegaron la marihuana y el alcohol, y funcionaron. Después vino una vida entera buscando dónde quedarse: un colegio militar, la marina, el teatro, la odontología, dar clases de español, hasta que encontró el periodismo. Creó Séptimo Día, formó decenas de reporteros y le enseñó a un país a mirar lo que se esconde. Mientras escondía lo suyo. No pudo ver nacer a su hija mayor porque estaba borracho. Recayó más de quince veces.El 21 de diciembre de 2007 se internó en Fundacreser y entendió las dos cosas que le salvaron la vida: que el daño no lo había causado él, y que curarse era su responsabilidad de todas maneras.Esta conversación no es sobre alcoholismo. Es sobre la distancia entre tener razón y sanar. Sobre lo que hace un hombre cuando le toca criar al niño que fue. Sobre cómo un escéptico profesional termina orando todas las mañanas. Y sobre por qué el hombre con la herida de abandono fue, cuarenta años después, el que decidió irse.Si llevas años cargando algo que no pediste, este episodio es para ti.Cambia cómo ves. Todo lo demás sigue.