Los putos amos del humor

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Un ‘Nadie Sabe Nada’ que empieza con el ‘Falso Inicio’ de Andreu Buenafuente y Berto Romero paseando por el barrio de La Boca. La añoranza se apodera Buenafuente y confiesa echar de menos a Sílvia Abril. El gran referente en la comunicación y el humor de Andreu era argentino, Carlos Peisojovich y su hijo está entre el público. Otros amigos de Argentina han venido a ver el ‘Nadie’ y les conocemos. El que no podía faltar en la gira latinoamericana es nuestro Ferran Adrià. Pablo y Loli, dos personas de asado cárnico argentino que han venido de público les dan una nota para que la lean en voz alta: ‘Andreu y Bero, los putos amos del humor’. Obvio.

Más episodios

Lo mejor de 2025

Se termina el 2025 y en ‘Nadie Sabe Nada’ aprovechamos esta situación tan extraña para recopilar lo que nos ha hecho reír más de la segunda parte de la temporada 12 y lo poquito que hemos podido disfrutar de la temporada 13. Recordamos a Andreu Buenafuente y Berto Romero haciendo “el country”, los problemas domésticos del profesor Pólipo, la canción de la urna, Electro Samuel o el fado de las salchichas son algunos de esos grandes momentos

Recopilación | El origen de las cosas

¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? Nos da igual. En este recopilatorio de  ‘Nadie Sabe Nada’ lo que importan son las primeras veces, el origen de muchas de las cosas que han creado nuestro absurdo universo. Por ejemplo: cuál fue la primera vez que se habló de Infinito de Córdoba, cuándo apareció por primera vez Ferran Adrià, cuándo se cantó por primera vez ‘Me da asco tu familia’, cuándo se originó y de qué forma la palabra ‘samanté’ o cuándo empezó a hablarse de la bolsa escrotal

Recopilación | Vivécdotas de familia

La familia para Andreu Buenafuente y Berto Romero es tan importante como lo era para Vito Corleone. La única diferencia es que para Andreu y Berto es una fuente de ‘vivécdotas’ desternillantes y para Vito era una fuente de problemas. Un ejemplo claro: la diferencia entre el beso de ‘besitos, Tomás’ y el beso en la mejilla de Luca Brasi es que el primero es cariñoso y muy gracioso y el segundo te augura un desastroso final.