La cineasta pasaba las tardes dibujando y escuchando la radio, leía los cuentos de Antoñita la Fantástica y el 23 F escapó de Madrid a Portugal con su familia.
El cocinero recuerda cómo era la Marbella de su niñez, los viajes que hacía con su familia para comer caracoles o angulas, y los veranos con la caravana en el camping