Soledad Gallego-Díaz reflexiona sobre las consecuencias del fin del Tratado de Reducción de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia
El periodista catalán reflexiona sobre cómo se están comportando las empresas dedicadas al transporte al subir los precios
Empezamos febrero con las vacunas puestas y llega la OMS y nos da un disgusto: los españoles ya no estamos libres de sarampión. En Washington, un chiflado nombra ministro de Sanidad a otro chiflado y, en algún rincón de España, el virus del sarampión inicia la reconquista. Yo, que confundo hipotálamo con hipopótamo y lipotimia con linotipia, estaría más cualificado que Robert Kennedy, conocido antivacunas. Sarampión: la propia palabra nos devuelve al pasado, a la España de la turista diez millones.
Los líderes políticos se han volcado este fin de semana para arropar a sus candidatos y movilizar a los votantes. Sánchez, Feijóo, Abascal y Yolanda Díaz han acudido a Aragón para confrontar sus propuestas. Casi nadie propone una idea común porque la política emocional está por encima de lo demás. Nuestros políticos ven más fácil convencer desde el miedo al adversario que desde la propuesta y la ilusión. Y quizás tengan razón, porque hoy los ciudadanos nos movemos más desde la pasión que desde la razón.
Los trenes de toda la vida funcionaban regular tirando a mal y Rodalies, los cercanías catalanes, era un desastre apabullante. Pero ay, el Ave, qué maravilla.
Xavier Vidal-Folch reflexiona sobre la situación que atraviesa Estados Unidos a raíz de las prácticas del ICE
El refranero español es varios siglos más viejo que Míster Wonderful y, en vez de abrazar la retórica motivacional, prefería una crueldad de lo más crudo. Cría cuervos y te sacarán los ojos. Quien bien te quiere, te hará llorar. Piensa mal y acertarás. Hay, con todo, algunos aciertos que son un clamor. La vida se ha vuelto un pesar continuo entre filomenas y esas danas que antes llamábamos gota fría. Así estamos estos años: cuando no es el fuego el que nos saca de la casa, es la riada.
El gamberrismo es un viejo compañero de la mala política. Surge cuando no hay argumentos y eso puede explicar solo en parte el auge del populismo. Se tarda más en desmontar un bulo que en lanzarlo, lo que muestra su eficacia. Que el PP haya recibido al Ministro de Transportes a voces gritando dimisión es el ejemplo más reciente de esa desconsideración institucional. El resultado, actos solemnes como un funeral de Estado por las víctimas de cualquier accidente, se degradan.
Joaquín Estefanía reflexiona sobre la presidencia semestral rotatoria de la Unión Europea que ha correspondido a Chipre
Vidal-Folch reflexiona sobre los pasos que podría dar el ministro de Transportes