Las declaraciones de la embajadora de la Unión Europea han resultado suficientemente expresivas a la hora de valorar la agresión rusa. Esta es la verdadera respuesta de Moscú a los esfuerzos de paz, dijo. En este contexto, la Unión ha anunciado un endurecimiento del régimen de sanciones contra Rusia. Una respuesta política necesaria ante un escenario que rebaja cualquier expectativa de negociación creíble. Que ponga fin a la agresión ilegal y permita reconstruir una arquitectura de seguridad justa y sostenible para Ucrania y también para Europa.
La Unión Europea debe convertirse en un actor relevante internacional que apuesta por medidas que frenen el calentamiento del planeta. La innovación consiste en hacer lo que hemos hecho siempre, pero mejor. Por ello, el mundo rural es una pieza fundamental en el combate del cambio climático. Mucha tecnología tradicional que se usó en el pasado puede ayudarnos a hacer más sostenible el planeta. El debate no es entre lo tradicional y la modernidad, sino entre quienes niegan el cambio climático y entre quienes creen que es una prioridad política.
Lo de estos días pone de relieve que en situaciones como la de los incendios o ahora la distribución de menores no acompañados, lo que predominan son los conflictos negativos de competencias. Esto no me toca. Si además resulta que el partido que gobierna 12 comunidades autónomas no tiene un especial interés en defender lo público, sino en denigrarlo y se niegan incluso las bases científicas que explican la proliferación de emergencias, entonces entenderemos que más que hablar de gobierno compartido y de cómo reforzarlo, nos pasamos un día hablando de cuando son las elecciones y del quítate tú para ponerme yo.
Por lo menos hemos visto ayer cómo el Partido Popular pone sobre la mesa 50 medidas y deja de centrar su acción en ruedas de prensa cutres y con insultos personales. Esas medidas habrá que estudiarlas. Ya empiezan mal en el sentido de poner el foco con el pirómano, como si eso permitiera pagar mejor los incendios. Es un circo que los ciudadanos no tienen por qué soportar. Y eso que puede tener algún sentido y quizá un poco durante la vida administrativa normal, no lo tiene en situación de emergencia.
Un buen negacionista nunca deja que la realidad o la evidencia científica le estropeen una buena teoría de la conspiración. Así que la culpa de todo la tienen los ecologistas, la Agenda 2030 o la ideología roja y progre en general. Lejos de apuntarse un debate inteligente sobre la evidencia de los incendios de sexta generación y las nuevas políticas de prevención que exigen, el partido que gobierna en las comunidades más asoladas por el fuego y por su propia incompetencia prefiere apuntarse al negacionismo climático y político proclamando que la culpa de todos la tiene Pedro Sánchez.
Hasta ahora hemos contemplado desolados los incendios que han quemado una buena parte de España. A partir de ahora contemplamos cómo se quema nuestra política y nuestro año al igual que pasa con la Guerra Civil, un episodio feroz que nos sigue dividiendo somos incapaces de compartir un relato común sobre lo que nos ocurre. Ya pasó con la DANA. Si eras de derechas la culpa era de la Confederación del Júcar de competencia nacional si eras de izquierdas toda la culpa era de Mazón.
Tanto el Estado como las Autonomías han preferido gestionar las consecuencias. Crisis de incendios cada verano en lugar de abordar las causas. Un modelo territorial insostenible. La responsabilidad futura es lo que importa. Esta sólo será posible mediante un gran pacto de Estado que reconozca que el abandono rural no es solo un problema de gestión forestal, sino una cuestión de supervivencia territorial que afecta a la sostenibilidad ambiental, económica y social de todo el país
La literatura científica es tan profusa y tan detallada que es posible consultar las proyecciones de cómo serán los incendios o las lluvias o cuántos grados sube el mercurio por años y por zonas del mundo. Al echar la vista atrás, no solo se puede comprobar que esos estudios son precisos y que las peores predicciones se cumplen a rajatabla, sino que incluso en algunos casos hasta se quedan. Tampoco falta el dinero. En medio del fulgor armamentístico de los Estados Unidos de Donald Trump y del seguidismo de la OTAN, se han trazado planes de gasto 1000 millonarios a un lado y otro del Atlántico.
La desolación que deja el fuego a su paso tardará en superarse. De momento no estamos ni ahí, estamos consumidos por el fuego, incapaces de controlarlo. Ni la ola de calor ni la sequía nos pueden coger de improviso, lo sabemos. Sabemos que la crisis climática cambiará muchas cosas y que nos obliga a actuar de manera diferente y coordinada.
¿Nadie los cuida o para ser más preciso? La despoblación en grandes espacios forestales alienta que pequeños incendios que antes se apagaban de forma inmediata por los vecinos del pueblo, ahora se conviertan en tsunamis de fuego y cenizas. No es casualidad, De hecho, que los grandes incendios afecten más a la España vaciada, lo que refleja un problema de fondo al que se presta escasa atención.