A cada enmienda parlamentaria, un auto del juez García-Castellón. Y claro, una se pregunta: ¿Es esto normal? Esa exigencia, no solo legítima, sino que también necesaria, de los jueces sobre la separación de poderes, ¿no debería operar en los dos sentidos? García-Castellón maneja los tiempos a su placer, puede revivir cualquier aspecto de la investigación cuando cree conveniente, y habitualmente lo cree conveniente siempre que pueda responder a algún movimiento legislativo.
Si pasado mañana por la tarde un primo segundo, o el de la gestoría, o un exministro, apareciesen mencionados en los papeles de Epstein, te sorprendería, pero ya no te parecería descabella.