A cada enmienda parlamentaria, un auto del juez García-Castellón. Y claro, una se pregunta: ¿Es esto normal? Esa exigencia, no solo legítima, sino que también necesaria, de los jueces sobre la separación de poderes, ¿no debería operar en los dos sentidos? García-Castellón maneja los tiempos a su placer, puede revivir cualquier aspecto de la investigación cuando cree conveniente, y habitualmente lo cree conveniente siempre que pueda responder a algún movimiento legislativo.
Los designios del mundo se dirimen unas pocas veces en despachos inaccesibles, ocupados por tipos importantísimos, que lo son en virtud de ignorar cómo se resuelven los problemas que acucian a la mayoría.
Las cosas del cielo y la Tierra están muy revueltas. Antes era el Papa quien amenazaba con el infierno. Hasta hace poco tiempo, el infierno consistía en llamas, calderas, aceite hirviendo e instrumentos de tortura.
Xavier Vidal-Folch reflexiona sobre las medidas en materia de inmigración incorporadas al pacto entre el Partido Popular y Vox para investir a María Guardiola en Extremadura