SER Podcast
Todo pasa tan deprisa que, al hablar de las europeas del pasado domingo, uno ya se siente el narrador de un documental sobre la batalla de Las Navas de Tolosa. Y sin embargo hay que volver a estas elecciones, siquiera porque han tenido una rara virtud: los partidos siempre están dispuestos a apuntarse victorias reales o morales en la noche electoral, pero en esta ocasión las urnas han traído consigo ceniza para todos. Llamémoslo una redistribución del descontento.
No sabemos qué hay de cierto en las acusaciones de agresión sexual contra Julio Iglesias. Lo que sí sabemos es que ha ido repartiendo tantos piquitos no solicitados, que Luis Rubiales a su lado no pasaría de ser un principiante. Aprovecharse de la criada, de la secretaria, de la corista, es más viejo que mear en pared y, aunque no siempre se ha perseguido, siempre ha sido delito. Se llama violación. Lo sabemos: le gustan las mujeres, le gusta el vino y, si tiene que olvidarlas, bebe y olvida.
Un año le ha bastado a Trump para acabar con el orden internacional tal y como lo habíamos conocido y alumbrar un nuevo desorden donde la ley es la fuerza. La política exterior es un área de negocio y ya no hay socios, solo hay adversarios y suministradores de materias primas. Ya sabemos qué va a hacer Trump: al hostigamiento político y militar se suma ahora los nuevos aranceles. La pregunta es qué va a hacer Europa y específicamente qué va a hacer España, que también es Europa, aunque a veces se nos olvide.
A lo mejor durante una temporada se sienta, o se tumba, y se dedica a esperar, y un día, casi siempre el menos pensado, salta y se te aparece en la puerta, como con Julio Iglesias