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Pedro Sánchez presenta este miércoles el tan esperado plan de acción por la democracia. Este plan tendrá como ejes básicos la regulación de los conflictos de interés y el control de la financiación de la prensa. Está bien empezar por ahí, pero no parece que esto sea suficiente para avanzar con paso firme hacia la regeneración democrática. Sería más oportuno una visión más integral que apostara por mejorar la confianza con las instituciones, por la transparencia y reforzara la lucha contra la corrupción.
Si a partir de hoy ni PP ni PSOE ponen freno a la carrera desbocada hacia la polarización y el descrédito mutuo, si no miran de frente a los problemas de la gente y se ponen a ello, juntos y sin recelos, la consecuencia ya no es una incógnita es una realidad en Extremadura y en Aragón. Quien gana es ese a quien no le interesa la política ni nuestros problemas y que solo tiene un objetivo, erosionar hasta liquidar nuestra democracia.
Elon Musk llama Dirty Sánchez al presidente por querer recortar el poder de los tiranuelos de las redes sociales. El mote oscila entre la nostalgia de Speedy González y la figura de Harry el Sucio. Así, se plantea si Sánchez actúa ante un Estado fallido saltándose las leyes para restaurar el orden.
Los votantes aragoneses han castigado el bipartidismo de PP y PSOE, que se alejan de sus objetivos y pierden relevancia. La polarización y la falta de respeto mutuo entre ambos partidos han provocado el colapso de la centralidad política. Como consecuencia, han acabado engordando a quien le pierde el respeto a la democracia todos los días: a Vox.