José María Lassalle: "La regeneración democrática no puede arrancar de una motivación política personal"

SER Podcast

Nadie discute que la democracia tiene que regenerarse y que parte de la ecuación incluye a los medios de comunicación. Una democracia no puede funcionar sin opinión pública informada y eso requiere de medidas legales que la garanticen y las que hay ahora no sirven. Estamos en el siglo XXI y el problema requiere de consensos, no con textos como el que se debatió este miércoles en el Congreso. No es una cuestión de transparencia de la propiedad de los medios, que también, pero tiene que ver con la comercialización del tráfico de datos, de los sesgos algorítmicos, pero especialmente no puede arrancar de una motivación política tan personal que involucre al presidente porque impide la objetividad.

Más episodios

Ignacio Martínez de Pisón: "Jaculatoria"

Empezamos febrero con las vacunas puestas y llega la OMS y nos da un disgusto: los españoles ya no estamos libres de sarampión. En Washington, un chiflado nombra ministro de Sanidad a otro chiflado y, en algún rincón de España, el virus del sarampión inicia la reconquista. Yo, que confundo hipotálamo con hipopótamo y lipotimia con linotipia, estaría más cualificado que Robert Kennedy, conocido antivacunas. Sarampión: la propia palabra nos devuelve al pasado, a la España de la turista diez millones.

Pablo A. Iglesias: "Nuestros políticos ven más fácil convencer desde el miedo al adversario que desde la propuesta y la ilusión"

Los líderes políticos se han volcado este fin de semana para arropar a sus candidatos y movilizar a los votantes. Sánchez, Feijóo, Abascal y Yolanda Díaz han acudido a Aragón para confrontar sus propuestas. Casi nadie propone una idea común porque la política emocional está por encima de lo demás. Nuestros políticos ven más fácil convencer desde el miedo al adversario que desde la propuesta y la ilusión. Y quizás tengan razón, porque hoy los ciudadanos nos movemos más desde la pasión que desde la razón. 

Blanco o negro

Los trenes de toda la vida funcionaban regular tirando a mal y Rodalies, los cercanías catalanes, era un desastre apabullante. Pero ay, el Ave, qué maravilla.