Se trata del medio de transporte más universal para eso que llamamos genéricamente«las cosas», sin las cuales la humanidad ya se habría extinguido, lo que a lo mejor también sería una gran idea.
Leí el otro día que un juez había imputado a varios futbolistas españoles por comprar en Andorra relojes de contrabando. Relojes o portaaviones, no me quedó claro, porque costaban 100.000 euros o más.