La historia de Tamara y por qué su agresor sexual sigue libre

El País

Tamara Fernández Varela, de 43 años, siempre se ha definido como una persona valiente. Con solo 17 años se marchó sola a Suiza para trabajar cuidando niños y, en distintos momentos de su vida, llegó a compaginar hasta tres empleos. Disfrutaba paseando por el bosque y recolectando setas y flores. Es madre de una hija de 18 años.

Tamara reclama ser escuchada mientras quien fue su marido permanece fugado de la justicia. Tras descubrir que había descargado pornografía infantil, en un registro, la Policía Nacional encontró fotos y vídeos que prueban que, durante su matrimonio, Alessandro Pompeo drogaba y agredía sexualmente a Tamara.

En este episodio de Hoy en EL PAÍS escuchamos su testimonio desde Carballo: “Si no aparece, nunca cerraré esa puerta“.

Más episodios

Leire Díez: la mujer que tiene en vilo al gobierno

Durante años, Leire Díez fue una desconocida fuera del Partido Socialista. Pero tenía acceso a lugares a los que no entra cualquiera: la sede del PSOE, la Fiscalía y la dirección de la Guardia Civil. Decía que actuaba sola para investigar las cloacas del Estado. Ahora, la justicia al investiga. Y sus contactos y grabaciones están poniendo contra las cuerdas al PSOE y al Gobierno. Dentro del partido algunos presionan para querellarse contra ella por el daño que ha causado. 

Cómo probar una violación por sumisión química

Probar una agresión sexual cometida mediante sumisión química es especialmente complejo. Las sustancias utilizadas para anular o alterar la voluntad de la víctima suelen desaparecer del organismo en pocas horas, lo que dificulta obtener pruebas toxicológicas concluyentes. A lo largo de este episodio escuchamos a Violeta García, psicóloga especializada en el acompañamiento a víctimas de violencia sexual, y a Laia Serra, abogada penalista con más de quince años de experiencia en este ámbito, que ayudan a entender las consecuencias y los desafíos que plantean estos casos. Laia Serra explica que la ausencia de una prueba toxicológica positiva no impide necesariamente demostrar una agresión sexual. Las investigaciones suelen apoyarse en un conjunto de indicios: el tipo de recuerdos que conserva la víctima, testimonios de personas de su entorno, grabaciones de cámaras de seguridad o evidencias que permitan acreditar que se encontraba en un estado incompatible con un consentimiento libre. Cuando falta la prueba central, señala la jurista, el reto consiste en reconstruir el puzzle con todas las piezas disponibles para demostrar que la agresión ocurrió.

La nueva geopolítica cultural

La cultura actúa muchas veces donde la política fracasa. En este episodio exploramos el llamado “soft power” o poder blando: la capacidad de un país, una industria o un artista para influir a través de símbolos, relatos y emociones más que mediante la fuerza o la diplomacia tradicional. El reciente acercamiento entre España y México a través de exposiciones de arte, el impacto global de Hollywood, el auge del K-pop o el fenómeno Bad Bunny muestran cómo la cultura puede mediar conflictos, construir reputaciones y redefinir la imagen internacional de un país. Las plataformas digitales concentran buena parte de los beneficios económicos, mientras gobiernos y empresas utilizan la cultura como una herramienta de influencia en un contexto marcado por intereses comerciales, censura y disputas políticas. Desde Puerto Rico hasta Corea del Sur, pasando por China, Francia y Estados Unidos, Ana Marcos y Jimena Marcos analizan con los periodistas David Marcial, desde Ciudad de México, y María Porcel, desde Los Ángeles, cómo canciones, series, películas y artistas influyen en la percepción del mundo y en nuestras propias ideas, a veces sin que seamos plenamente conscientes de ello.