SER Podcast
Ep. 419: Por alguna razón que desconocemos, en este ‘Nadie Sabe Nada’ de Andreu Buenafuente y Berto Romero, se han acumulado un montón de cosas que empiezan con la letra M y nadie se ha dado cuenta. Bueno, yo sí (el que escribe este texto).
A saber: Berto ha tenido un accidente en (M)
Ep. 502: Penúltimo programa de la temporada y, como era de esperar, todo se desmadra desde el minuto cero. Como en todos los ‘Nadie Sabe Nada’, vaya. Berto Romero intenta imitar a Andreu Buenafuente (mal, pero con ilusión), hablan de cambios de look traumáticos y acaban metidos en una delirante charla sobre sexo matrimonial, musicales innecesarios y "jabalises” de sobremesa. Además, entre juegos con el público, teorías absurdas sobre ‘Star Wars’ (un tema siempre socorrido) y la aparición de expertos que no ayudan nada (lo típico), el episodio avanza con aroma a verano, vacaciones, pausa, descanso... Pero bueno, eso ya será en el próximo. Aún tenemos tiempo para reír... y comer.
Ep. 501: En este ‘Nadie Sabe Nada’, con un número de episodio que bien podría ser el apellido de unos pantalones, hay un aplauso que no llega y eso desata una crisis institucional entre Andreu Buenafuente y Berto Romero. Además, podríamos decir que el pollo de goma ha muerto definitivamente y da paso al jabalí. ¡Viva el jabalí! ¡Viva! Y que viva también Silver Balún Balcells. Y también Infinito de Córdoba. Y la misofonía y las obras eternas. Viva también los peces con nombre propio. Y las canciones improvisadas. Y, ya puestos a dar vivas, ¡vivan los bebés y a lo que huelen! ¡Viva el samanté y la risa!
Ep. 500: ¡El ‘Nadie Sabe Nada’ de Menda y Lerenda cumple 500 programas! Y lo celebramos con un tópico: sacando un pastel con 3 velas encendidas, un cinco y dos ceros, que Andreu ‘Menda’ Buenafuente y Berto ‘Lerenda’ Romero soplan a la vez y esperamos que hayan pedido el deseo de hacer 500 ‘nadies’ más. Como el equipo del programa no se lo ha trabajado demasiado, las celebraciones acaban ahí. Por lo demás, el 500 se desarrolla con la normalidad que lo caracteriza. Es decir, cincuenta minutos de humor, ignorancia y absurdismo hasta que llegan los fuegos artificiales en un final inevitable: un musical 100% improvisado sobre una vida juntos, de Menda y Lerenda. Y aquí seguimos.