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¿Hemos recopilador los mejores momentos del ‘Nadie Sabe Nada’? Nos ha costado porque cualquier episodio ya es todo un mejor momento pero no queríamos dejaros huérfanos de humor este verano y que la espera hasta nuestro regreso sea más llevadero.
‘Nadie Sabe Nada’ con Andreu Buenafuente y Berto Romero regresan en septiembre de 2024 los sábados a las 12:00h. (GMT+2) en la Cadena SER y posteriormente en podcast en SER Podcast y resto de plataformas más importantes y en vídeo en nuestro canal en YouTube.
¡Feliz verano, caminad por la sombra y que el samanté derramado os refresque la columna vertebral!
Ep. 498: Andreu Buenafuente y Berto Romero llegan reventados de una revisión médica tan pobre que casi habrían preferido no haber ido. Pero bueno, el ‘Nadie Sabe Nada’ hay que hacerlo igualmente, y enseguida cogen las riendas y lo tiran hacia adelante. Las llevan tan bien que, entre castañuelas de cuello que ofenden a Galicia, el descubrimiento de que las lentillas pueden mejorar la vista (pero no el criterio) y preguntas repetidas en distintos programas, acaban llevando el episodio a la cima de la absurdidad inventando la metarradio.
Ep. 497: Este ‘Nadie Sabe Nada’ tiene un inicio que no es ni falso ni un real inicio. Es el ‘peting’ de los inicios donde Andreu Buenafuente y Berto Romero hablan con el público descubriendo cuánto han tardado en poder venir a vernos en directo. A partir de ahí entramos en terrenos más delicados y pantanosos. A saber: el público que no ríe (pese a llevar años esperando este momento), los móviles como ordenadores de bolsillo, perfumes que huelen demasiado, velas con olores a biblioteca antigua, animales que desafían la gravedad... Todo esto aderezado con esa sensación que tenemos durante toda la grabación: que se nos va de las manos. Como debe de ser.
Ep. 496: Baile de fechas para este ‘Nadie Sabe Nada’ grabado el 8 de abril y emitido y publicado el 2 de mayo de 2026. Andreu Buenafuente y Berto Romero inician el programa de pie y cierran la trilogía dedicada a Agustín Jiménez con una conexión llena de sonidos. Entre viajes a Canadá que no llevan a ningún sitio, pero sí intentos fallidos de contar el chiste de Toronto, sueños sincronizados, bebés que hablan mal y una inquietante hipótesis sobre viajes en el tiempo, el programa avanza sin control hacia un final con barba espesa, algunas tonterías graciosas de Karlos Arguiñano y el remate con una cuarteta de Nostradamus mal recordada.